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Durante
los últimos veinte años hemos asistido a una progresiva degradación de
la vida política, económica y social de nuestra comarca. Sin embargo,
llama poderosamente la atención la resignación y el fatalismo mostrado
por la ciudadanía ante tantos desastres. Lo que en modo alguno significa
que no los percibieran o que fueran insensibles a ellos. Simplemente
mostraban una innegable impotencia para enfrentarse a la realidad y más
aún para cambiarla.
Hoy, seguidores y detractores de Los Verdes, coinciden en un hecho muy
importante. Nuestra irrupción en la vida política local ha servido, por
lo menos, para sacar del letargo a un sector importante de la ciudadanía
lacianiega. Y ha servido también, para devolver la esperanza a todos
aquellos que están dispuestos a participar activamente en la elaboración
de una nuevo proyecto para Laciana. Pues ahora tienen en Los Verdes ese
instrumento que puede hacer posible el cambio.
Desde aquel 28 de mayo de 2005, fecha de nuestra presentación
pública en la comarca, obligado es reconocer que algo ha empezado a
cambiar. La ciudadanía dispone de información suficiente como
para enjuiciar responsablemente la labor de nuestros gestores públicos.
Por ejemplo, hoy sabe que la calidad del agua del
abastecimiento público es deficiente y que está suponiendo un peligro
para la salud. Las balsas que contaminan el agua procedente de la
captación de Sosas, estaban ahí desde hacía ocho años, pero nadie las
había visto. En todo caso, nadie había denunciado el riesgo potencial
que representan.
De la deuda del ayuntamiento ni se hablaba. Los Verdes, mucho
antes de que se conociera el Informe del Tribunal de Cuentas, fuimos los
primeros en alertar del desastre económico. Gracias a Los Verdes, hoy
los ciudadanos conocen los sueldos del personal. Algunos de
los cuales son realmente escandalosos. Por eso tanto el Equipo de
Gobierno como los sindicatos reaccionaron denunciándonos ante la Agencia
de Protección de Datos.
Sin la actuación de Los Verdes, aquel 10 de junio de 2005, el famoso
convenio firmado entre la ex alcaldesa, Ana Luisa Durán y
Victorino Alonso hubiera corrido idéntica suerte que todos
los suscritos con anterioridad. Es decir, hubiera pasado a la historia
sin pena ni gloria. Sin embargo, aquella sonora protesta supuso el
cambio de Equipo de Gobierno. Ese día comenzó a gestarse la moción de
censura. Y lo que es más importante, demostró que el poder político es
mucho más vulnerable de lo que muchos imaginan.
También fuimos los primeros y los únicos, en alertar con un año de
antelación, sobre las deficientes condiciones de higiene del Matadero
Municipal. Al término del mismo, los servicios sanitarios de la
Junta de Castilla y León lo clausuraron. Y también hemos sido los únicos
en denunciar y demostrar que la depuradora municipal no
funciona. Sin nuestra campaña de protesta y sensibilización
ciudadana, tampoco se habría modificado la tasa por depuración de aguas
residuales.
Los vecinos del barrio de Colominas seguirían ignorando que el
Lavadero de carbón de MSP, se construyó ilegalmente. Y que esa misma
empresa ha vertido a lo largo de los últimos 10 años, más de 2.000
toneladas de aceites usados en nuestros montes.
También seguirían ignorando que en Caboalles de Arriba se empezó a
construir una Piscifactoría que jamás pasó de la fase de
cimentación. Sin embargo, los 27 millones de subvención se
volatilizaron. O que en el ilegal vertedero de La Revoltona se
depositaron cientos de toneladas de materiales tóxicos, que acabarán
contaminado nuestros acuíferos. Y así podríamos seguir enumerando un sin
fin de problemas, que el poder municipal ha venido ocultado durante
todos estos años.
Un poder municipal que ha hipotecado, en algunos casos de manera
irreversible, el futuro de este Valle. Y que tiene una innegable
responsabilidad, en el éxodo masivo que Laciana ha sufrido
durante la última década. 3.744 ciudadanos nos han dejado. Casi un 25%
de la población. Y durante ese mismo período, la MSP ha pasado de tener
1958 trabajadores, a los 488 que tiene actualmente. Ha prescindido de
1470. Es decir, un 75% de su plantilla. Y en el transcurso de este año,
otros 92 causarán baja por prejubilación. Por eso nosotros seguimos
apostando por le minería de interior, frente al cielo abierto.
Pero paralelamente la empresa, sólo en la explotación de El Feixolín,
confiesa haber extraído ilegalmente carbón por un valor de 32. 000
millones de las antiguas pesetas. Algo imposible sin la aquiescencia de
nuestros gestores municipales.
Los Verdes somos la única fuerza política capaz de acabar con esta
desastrosa situación. En primer término, porque no tenemos ataduras
ni hipotecas con nadie. En segundo término, porque somos los únicos que
tenemos un proyecto claro y de futuro para Laciana. Nuestro patrimonio
natural y su desarrollo sostenible, es el bien más preciado que tenemos.
Y en torno a él hemos de construir el futuro. Y por último, porque
quienes hoy pilotamos el proyecto de Los Verdes, hemos demostrado en el
pasado, haber sido mejores gestores que quienes nos han sucedido. En
1987, las cuentas del ayuntamiento arrojaban un superávit de más de 40
millones de pesetas, hoy tienen un déficit de más de 3.000 millones.
Somos la única alternativa posible. La única fuerza obsesionada
con devolverle el protagonismo a la ciudadanía, instaurando una
auténtica democracia participativa y poner punto final a 20 años de
enjuagues y oscurantismo. Desde 1987 no se han vuelto a publicar las
cuentas del ayuntamiento.
El 27 de mayo tendremos que elegir, entre la continuidad y el
desastre o el cambio y la esperanza. Los que están, tienen en su
haber , la responsabilidad de una deuda colosal y el desprestigio de
nuestra institución y por ende, de todos los lacianiegos. Además, su
continuidad significaría tener un Gobierno que seguiría los dictados de
Victorino. Bajo la forma de amenazas y constantes chantajes.
Si los lacianiegos se dejan seducir de nuevo por las promesas de estos
políticos tan incompetentes como mentirosos, Laciana perderá nuevamente
el tren del futuro, como lo perdió en 1985. No iniciando una autentica
reconversión del sector minero, tomado ejemplo de los países de nuestro
entorno. Hoy estamos pagando las consecuencias. Y cada día que pasa, nos
alejamos un poco más de la realidad europea. Es decir, de un futuro con
garantías. El carbón está sentenciado, a corto, medio y largo plazo. Y
el que no quiera admitirlo es que es un miope, un indocumentado o está
al servio de los intereses de Victorino Alonso.
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