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LA CLASE POLÍTICA LOCAL
30/06/2010
"Los ciudadanos tienen derecho a participar en
los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes,
libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal:"
Eso es exactamente lo que dice el Artículo 23 de la Constitución
y que la senadora socialista y alcaldesa de Villablino, Ana Luisa
Durán Fraguas, viene incumpliendo sistemáticamente desde que tomó
posesión del cargo de regidora. De igual modo que viene incumpliendo
reiteradamente el Artículo 21 de la Ley 7/1985, de 2 de abril,
Reguladora de las Bases de Régimen Local, que obliga al alcalde a
hacer cumplir los acuerdos del Ayuntamiento. Como por ejemplo, ese que
se refiere a la celebración de las sesiones ordinarias del Pleno de la
Corporación, o ese otro que se adoptó el pasado 14 de enero, por el que
a propuesta de Los Verdes se debía crear una Comisión Especial para
examinar la situación legal del lavadero de carbón propiedad del
empresario Victorino Alonso. Y así podríamos seguir enumerando
una interminable lista de incumplimientos y conculcaciones por parte de
la alcaldesa, parte de la cuales pueden ser constitutivas de un delito
de prevaricación.
Basta recordar que en este ayuntamiento ni siquiera
el derecho a la información está garantizado. Sin embargo, este cúmulo
de graves anomalías no parece inquietar lo más mínimo a la mayoría de la
oposición municipal. Aún estamos esperando a que IU, PP o el
fantasmagórico PAL formulen la menor denuncia por esta degradación de la
democracia municipal. Eso sí, que nadie tenga la menor duda de que en la
próxima contienda electoral, todos volverán a presentarse ante los
ciudadanos como los campeones de la participación ciudadana, de la
transparencia y de la democracia.
Y todavía hay quien se pregunta ¿por qué Victorino
Alonso hace lo que le da la gana en Laciana? Pues sencillamente porque
cuenta con la complicidad de una clase política que no está a la altura
de las circunstancias. Una clase política que incumple
sistemáticamente la Ley, mal va a exigir a los demás que la cumplan. Y
es esta misma clase política, nada ejemplar, la que sin embargo se
comporta de forma arrogante, prepotente y autoritaria con los ciudadanos
que le exigen responsabilidades. Sirva como botón de muestra lo sucedido
con motivo de la celebración de la última sesión del Pleno de la
Corporación.
Si Ana Luisa Durán y Victorino Alonso
están cometiendo los atropellos que todos conocemos, en gran medida la
responsabilidad es de quienes prefieren mirar para otro lado, en lugar
de cumplir con sus obligaciones. Lo que habrá que preguntarse, es ¿por
qué IU, PP o el fantasmagórico PAL se comportan de una manera tan
singular? ¿Por qué no ejercen como oposición? Ahí quedan esas preguntas.
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