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Hartos de tanta desidia y tomadura de pelo, más de 200 vecinos del
pueblo de Caboalles de Arriba han estampado su firma en varios escritos
de denuncia, que ponen en evidencia la incalificable conducta del
Ayuntamiento de Villablino en materia medioambiental.
Desde hace casi dos años, tanto Los Verdes como una serie de vecinos del
pueblo, a los que posteriormente se sumaría la Junta Vecinal, vienen
denunciando la existencia de un vertedero ilegal en el que casi a
diario se depositan todo tipo de sustancias altamente tóxicas, como
neumáticos usados, baterías, electrodomésticos, plásticos, PVC y otros
materiales de diversa procedencia. Sin embargo, hasta la fecha todas
esas denuncias no han merecido la menor consideración por parte de las
autoridades locales. La displicencia en forma de silencio administrativo
ha sido la respuesta. Tanto Guillermo Murias como Ana Luisa Durán, en
éste al igual que en otros muchos casos de similar naturaleza, han
vuelto a demostrar que no existe más legalidad que la que les dicta su
arrogante comportamiento totalitario. En su estrecha y peculiar concepción de la
democracia, interpretan que la ley son ellos, que para eso han sido
legitimados en las urnas.
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Pues bien, ahora tendrán que enfrentarse a una cascada de denuncias,
puesto que los vecinos han denunciado esta situación ante el propio
Ayuntamiento, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y
León, la Confederación Hidrográfica del Norte y ante la Fiscalía de la
Audiencia Provincial. Todo esto se hubiera podido evitar si el ex
alcalde Murias Andonegui no hubiera hecho caso omiso del primer escrito
de denuncia que recibió el 01 de marzo de 2007. Que es
exactamente lo mismo que viene haciendo la alcaldesa Ana Luisa Durán
desde hace un año. Porque no sólo no se ha dignado en contestar a los
escritos de denuncia, sino que ni siquiera ha tomado en consideración la
interpelación formulada ante el Pleno de la Corporación del pasado 13 de
marzo por el concejal de Los Verdes en el Ayuntamiento.
Ahora por fin reconoce que el vertedero en cuestión es ilegal y que se
está intentando legalizar. Sin embargo, no asume la menor
responsabilidad por haber estado mirando para otro lado durante
más de un año y por supuesto, ni la menor mención a la solución que
piensa darle a esos vertidos tóxicos que están sepultados bajo toneladas
de escombros. Verdaderas bombas de relojería que seguirán actuando
durante años, sin importarle lo más mínimo los efectos que puedan
causar. Demasiado fácil como solución.
Independientemente de las acciones que los vecinos lleven a cabo, Los
Verdes vamos a batallar hasta agotar todas las vías legales, para que
esos residuos tóxicos tengan el destino que la ley estipula y que todas
las partes implicadas asuman sus responsabilidades.
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