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La deriva política del alcalde Guillermo Murias está empezando a
ser patética. Su línea argumental de defensa raya el simplismo y casi
hasta el delito de difamación. Un responsable político no puede llegar a
estos extremos. Resulta que el Tribual de Cuentas no es un organismo
fiable. No lo dijo exactamente con estas palabras. A tanto no se
atrevió. Pero el resultado es el mismo.
Lo descalificó subrayando que tenía un alto componente político. Es
decir, que sus decisiones están condicionadas de ante mano. Y acusó a la
socialista Amparo Valcárcel de ser la instigadora de urdir
este contubernio contra IU y especialmente contra su persona. Por
indicación, claro está, de Miguel Martínez que necesitaba
"una herramienta para neutralizar a IU en Villablino". En
definitiva, que lo único que se ha pretendido, "es ejercer una
presión mediática y crear un estado de opinión".
¿Existen o no existen las irregularidades? Pues evidentemente que
existen. Y algunas son extremadamente graves. Y en todo caso, ninguna
está justificada. Porque de haber aplicado con rigor la ley, ninguna
debería haberse producido. De manera que ya está bien de manipulación.
Cualquier gestor público -y Murias no es un neófito en estos
temas - debe saber que su gestión tiene que ser transparente e
impecable, la auditen o no. Consiguientemente, no cabe señalar a nadie
con el dedo acusador como responsable de la intervención del Tribunal de
Cuentas. Esa maniobra de distracción no cuela.
Guillermo Murias lo que tiene que hacer es aclarar una por una
todas las irregularidades contenidas en el citado informe. Pero hasta
ahí no llegará nunca. Sencillamente porque no existe aclaración posible.
Se han desviado fondos de unas partidas a otras. El régimen de
contratación de personal se ha hecho arbitrariamente. Los presupuestos
no se aprobaban. Los padrones municipales no se actualizaban. Las obras
se contrataban a dedo y se encarecían injustificadamente. Las
subvenciones municipales se han concedido a boleo y también sin
justificar. Y así un interminable rosario de irregularidades. De
manera que ya está bien de tomarle el pelo a la ciudadanía.
La gestión del ayuntamiento ha sido un completo desastre y no hay más
cera que la que arde. Y si hubiera sido de otra manera, el consistorio
no estaría en situación de bancarrota. Ni sería el más endeudado de
Castilla y León. ¿O acaso es el Tribunal de Cuentas responsable de esta
situación?
¿Quién es responsable de la deuda de 3.000 millones de pesetas? ¿Quién
es responsable de que no se abonen las facturas a los proveedores?
¿Quién es responsable de la que empresa suministradora corte el fluido
eléctrico por falta de pago? ¿Quién es responsable de que un taller
mecánico retenga un vehículo del servicio de recogida de basuras, por lo
mismo? ¿Quién es responsable de que la plantilla de personal no perciba
sus emolumentos en los plazos establecidos? ¿Por qué muchos proveedores
se niegan a suministrar al ayuntamiento? ¿Por qué a determinados
proveedores se les paga con parcelas del polígono industrial? ¿Por qué
se pide auxilio a la Diputación Provincial y a la Universidad de León,
para que nos ayuden en la gestión? ¿Cuándo en la reciente historia del
ayuntamiento se ha producido una situación de esa naturaleza?

12 de octubre de 2006 (Protesta de los
trabajadores del ayuntamiento)
¿Acaso todo esto certifica que en el ayuntamiento se ha realizado una
buena gestión? Evidentemente que no. Pero lo más intolerable, es que el
alcalde cargue la responsabilidad sobre la falta de medios materiales y
humanos. Es decir, sobre los funcionarios. Eso es un acto de deleznable
cobardía. Las decisiones políticas las ha tomado él y su Equipo de
Gobierno. Que asuma, pues, la responsabilidad.
Guillermo Murias se está comportando de un manera indigna.
Con su actitud está degradando de día en día la actividad política. Aún
falta la primera vez en diez años que reconozca que ha hecho algo mal.
De la deuda la culpa la tiene la herencia recibida de los socialistas.
De las ilegalidades cometidas en las explotaciones a cielo abierto, la
Junta de Castilla y León, la Justicia y MSP. De la contaminación de las
aguas Los Verdes. Del desastre de la piscifactoría, desde luego él no.
De la clausura del Matadero Municipal, el gerente. Y de que Laciana esté
hecha un asco medioambientalmente los vecinos.
Él está totalmente inmaculado. No tiene absolutamente ninguna
responsabilidad. Salvo en todo aquello que se ha hecho bien. Ese
discurso también nos suena. Es exactamente el mismo que desgrana ese
candidato delincuente que recientemente desembarcó en Laciana. Él
también lo hacía todo bien, pero ya sabemos como acabó su periplo
político y personal. Y Murias va por el mismo camino. Porque con
independencia de lo que resulte de los procedimientos judiciales que
están en curso de tramitación, tiene que saber que probablemente se
abran otros. Y, además, por la vía penal.
Un último apunte. De los 72.000 euros que el ayuntamiento tendrá que
pagar como consecuencia de una reciente sentencia judicial ¿quién es
responsable? Lo dicho, la manipulación es intolerable.
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