|
|

LA VOZ DE ASTURIAS
- 27/01/07
Cristina Narbona
se refirió a la contaminación atmosférica y los parámetros del Protocolo
de Kioto de emisiones de CO2 y defendió la reducción de la combustión de
carbón y realizar una apuesta por la salud. «Es nuestra obligación
como europeos», afirmó.
Respecto al carbón, la ministra de Medio Ambiente aseguró que «hay
que reducir su consumo» y destacó que «hay un programa para los
próximos años de reducir las horas de trabajo del carbón en las
centrales térmicas y existe un esfuerzo en general en tecnologías que
emiten en estos momentos a la atmósfera contaminantes». Narbona
abundó en que «hay que primar el aspecto de la salud» y aseguró
que, hasta ahora, en España «no se ha tenido en cuenta» ese
aspecto que, a su juicio, «debe ser una prioridad para todos».
Narbona advirtió, no obstante, que esta apuesta por la reducción
del consumo de carbón debe hacerse «de forma gradual, sabiendo que
hay que cuidar los efectos sociales, pero no ocultando la realidad de la
necesidad de los cambios».
Estas recientes
declaraciones de la ministra de Medio Ambiente no dan lugar a equívoco.
Lo pudo haber dicho más alto, pero no más claro. Y eso es exactamente lo
que venimos repitiendo machaconamente Los
Verdes de Laciana en
solitario desde hace mucho tiempo. En cambio, Guillermo Murias (IU),
Ana Luisa Durán (PSOE) y José Luís Suárez Pastor (PP) siguen
afirmando que el carbón tiene un espléndido futuro. Porque les parece
que ese es el mensaje positivo que los lacianiegos quieren oír.
Naturalmente, su falacia no está exenta de interés político y electoral.
Vamos, que intentan engañar a sabiendas.
Los lacianiegos
tenemos que hacer un esfuerzo para salirnos de ese círculo vicioso, en
el que esta clase de políticos, con la ayuda de algunos sindicalistas,
tratan de encerrarnos. De lo contrario seguiremos con nuestra
indiferencia tirando piedras sobre nuestro propio tejado.
Sí, la indiferencia
unida a nuestra pasividad, están siendo las causantes de gran parte de
nuestros males. Mientras permanezcamos en esa actitud, negándonos a
mirar la realidad de frente, la situación se seguirá degradando y cada
vez resultará más difícil afrontar el futuro con garantías de éxito.
Hemos de hacer oídos
sordos a todas esas declaraciones aduladoras, destinadas a
proporcionarnos una engañosa y falsa tranquilidad, porque cuando
queramos reaccionar será demasiado tarde. Cuando Victorino Alonso
con la aquiescencia de esta clase de políticos que tenemos, hayan
arruinado definitivamente este Valle, también se habrán esfumado
definitivamente nuestras expectativas de futuro.
Eso es lo que
realmente está en juego en este crucial momento en Laciana. Y todo lo
demás, no son más que embaucadoras e insidiosas soflamas de un poder
político sometido a los dictados de un empresario que, desde hace once
años, ha venido demostrando que de esta comarca lo único que le interesa
es el carbón para su enriquecimiento personal. El patrimonio
natural y la calidad de vida de sus gentes le importan un rábano.
Volver a página principal
|