|
La contundencia
del Tribunal de Cuentas es inapelable. Durante el período
comprendido entre los años 1998-2002 (ambos inclusive) la gestión del
ayuntamiento de Villablino ha sido un completo desastre. Sin embargo,
los responsables del increíble desaguisado aún se atreven a justificar
lo injustificable, asegurando que la cosa no es para tanto. ¿Qué más
necesitan? ¿Qué alguno acabe en la cárcel como en Marbella? Todo se
andará. Porque este asunto va a dar mucho de si. Y sino al tiempo. Entre
otras razones, porque aún están pendientes de auditar las cuentas de los
ejercicios 2003-2007. Y a tenor de lo que conocemos, podemos asegurar
que las trampas y los enjuagues contables han seguido siendo la nota
dominante.
Desde hace tiempo,
Los Verdes venimos advirtiendo de esta situación, mucho antes incluso de
que se conociera el informe del Tribunal de Cuentas. Sin embargo, todos
los grupos políticos con representación en el consistorio han evitado
entrar en ese debate. ¿Por qué? Pues porque todos, en mayor o menor
medida, son responsables de este desastre.
Unos por haber
ejercido la responsabilidad de Gobierno y el resto por no haber estado a
la altura de las circunstancias. ¿Dónde está la labor de fiscalización
que tenía que haber ejercido la oposición? ¿Cómo es posible que se hayan
podido contratar obras sin la correspondiente consignación
presupuestaria? Por ejemplo. ¿O contratar indebida y arbitrariamente
personal laboral? ¿O que se hayan ido acumulando las irregularidades
contables sin que nadie se haya percatado de ello? Y así un largo suma y
sigue.
La investigación
tiene que ir mucho más allá. Incluso habrá que remontarse a períodos
anteriores. Sólo así se podrán confirmar o desmentir parte de los
rumores que circulan por Laciana. Como por ejemplo, la compra de algún
concejal. O que alguna concejala haya abonado gastos propios con cargo
al presupuesto municipal. Todas esas cuestiones merecen ser
esclarecidas. Máxime, después de lo que hoy se conoce. Porque aquí ha
podido pasar de todo. Nosotros sí dudamos de la honradez de nuestros
administradores. Sencillamente, porque el informe de Tribunal de Cuentas
abre las puertas de par en par a todo tipo de sospechas.
En cualquier caso,
se lo hayan llevado unos u otros, lo que está claro es que los
responsables de este desastre no deberían permanecer al frente del
ayuntamiento ni un día más. Pero llueve sobre mojado. Cuando uno lleva
tanto tiempo instalado en la inmoralidad pública, ya le da igual ocho
que ochenta. Por eso Guillermo Murias seguirá aferrándose al
cargo hasta que los lacianiegos lo echen, como echaron a su antecesor,
el inefable Pedro Fernández. Dos sindicalistas metidos a
políticos que han conducido al ayuntamiento de Villablino a la
bancarrota.
El cambio en
Laciana es cada vez más necesario para acabar con este desastre que cada
día adquiere mayores tintes de corrupción generalizada. Se impone una
colada a fondo hasta limpiar todo lo que hay debajo de las alfombras. Lo
dicho, nosotros sí dudamos de la honestidad de nuestros
administradores. Y tenemos el convencimiento de que el tiempo nos
seguirá dando la razón.
|