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El alcalde
Guillermo Murias nos ha vuelto a dar una prueba suplementaria de su
incalificable entreguismo. De nuevo se ha colocado al lado del
infractor. O sea, que sigue en su línea.
Desde que el
pasado 4 de diciembre desvelamos parte del expediente que el
ayuntamiento estaba instruyendo por las múltiples infracciones cometidas
por Victorino Alonso en El Feixolín, adelantamos que la
multimillonaria sanción que se le iba a imponer tenía como principal
objetivo desviar la atención sobre el fondo del asunto. Incluso nos
arriesgamos a aseverar que todo obedecía a una estrategia de carácter
político-electoralista. Ha transcurrido apenas un mes y ya tenemos la
confirmación de que todo era un paripé.
Algo que Los
Verdes hemos intuido desde el principio, por eso hemos querido ponerlo a
prueba, anunciado que solicitaríamos al ayuntamiento que decretara el
embargo preventivo de los bienes de MSP, para hacer frente al pago de la
sanción de los 170 millones de euros. La respuesta del alcalde no ha
tardado en llegar. En declaraciones a El Mundo-La Crónica (09/01/07)
afirma que: «Decretar el embargo es algo
que no tiene ningún tipo de validez. Es como si yo como alcalde
declarase la guerra contra un país».
Semejante boutade sólo puede decirla alguien que no sabe lo que
se trae entre manos, pero ese no es el caso del alcalde. Quien por el
contrario sí sabe, que ni MSP tiene intención de abonar dicha cuantía ni
él tiene intención de hacer todo lo necesario para cobrarla. Por eso se
sale por la tangente con estas declaraciones.
Guillermo Murias
dejará el expediente tal y como está. En lo que queda de mandato no
adoptará la menor medida que pueda significar ponerle las cosas más
difíciles al empresario. Pero como tampoco puede darle carpetazo, porque
contravendría la orden dictada por el juez, lo que hará es dejarle el muerto
a la Corporación que resulte elegida el próximo 27 de mayo. El tiempo
será testigo.
No
obstante, entre tanto tendrá que sortear una serie de dificultades,
porque Los Verdes no vamos a cejar en nuestro empeño hasta conseguir que
en el ayuntamiento de Villablino la ley sea igual para todos. A ningún
vecino se le hubiera tolerado lo que se le está tolerando a Victorino
Alonso. Por muchísimo menos ya se le habría instruido un expediente
por la vía de apremio.
¿Por
qué el embargo preventivo no tiene ningún tipo de validez? Eso es lo que
queremos saber. Pero que nos lo diga en un informe firmado por los
servicios jurídicos del ayuntamiento. No creemos que sea mucho pedir.
Desde luego en un ayuntamiento al servicio de los ciudadanos no, pero es
éste ya es harina de otro costal. Aquí la ocultación es una cuestión de
supervivencia. Mientras menos enjuagues se conozcan más posibilidades
tiene el alcalde se seguir engañando a los ciudadanos. Y después se
queja de que se están urdiendo campañas mediáticas en su contra. Cuando
en realidad quien está dando pábulo a todo tipo de comentario es él.
En
un ayuntamiento nada es materia reservada. La ley de Bases de Régimen
Local no puede ser más clara en materia de derecho a la información. A
la que cualquier vecino tiene derecho sólo con solicitarla. Un derecho
que en este ayuntamiento se está vulnerando a diario. Sin embargo, IU lo
viene subrayando en sus ofertas electorales como piedra angular de su
gestión. Lo cual no deja de ser una nueva prueba de cinismo.
Los
Verdes, tal y como hemos anunciado, en los próximos días presentaremos
formalmente una petición para que se decrete el embargo preventivo de
los bienes de MSP. Y como estamos seguros de que no tendrá ninguna
consecuencia, transcurrido el plazo del silencio administrativo
acudiremos a la vía judicial, como único medio de defensa del interés
general. Y esto no es una cuestión de estrategia política, sino de
legalidad. Para demostrar una vez más de que lado estamos unos y otros.
El
proceloso caso de El Feixolín lleva coleando más de una década. Y tarde
o temprano el alcalde acabará teniendo que responder de sus actos. Pues
si de algo puede estar seguro, es de que para Los Verdes este asunto no
se cierra con el cambio de Corporación ni de alcalde. De manera, que mal
que le pese, este asunto aún va a dar mucho que hablar y quizá más de un
dolor de cabeza a alguno.
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