|
El ayuntamiento de
Villablino vuelve a ser noticia. Y siempre por lo mismo. De nuevo en la
picota, la desastrosa gestión de Guillermo Murias y su equipo.
En su última
reunión, la Comisión Mixta Congreso-Senado ha acordado seguir
fiscalizando la contabilidad del ayuntamiento más endeudado y peor
gestionado de Castilla y León. Ahora le toca el turno a los ejercicios
de 2005 y 2006. A tenor del cúmulo de irregularidades detectadas en los
ejercicios 1998-2002, cabe suponer que en esta ocasión también aflorará
más de una de dos y de tres.
Pero al margen de
lo que resulte de la nueva fiscalización que ahora se inicia, el proceso
anterior sigue su curso. Según lo acordado, “se realizará una
evaluación de los daños patrimoniales que haya podido sufrir el
ayuntamiento y se exigirán responsabilidades”.
Consiguientemente,
tanto el alcalde como los miembros de su equipo de Gobierno, tendrán que
responder de sus actos. Lo que significa, que ni para los que continúan
ni para los que se van, los problemas se acabarán el próximo 27 de mayo.
Es más, comenzarán. Porque el alcalde actual ya no tendrá el control de
la situación. Ya no podrá retener ni controlar la documentación que
soliciten los tribunales u otros órganos de control. Y también se habrán
acabado los aderezos contables.
Desde hace mucho
tiempo todo esto se veía venir. Sin embargo, los portavoces oficiales y
los voceros que gravitan en la órbita del poder, siempre han minimizado
el alcance y la dimensión del desbarajuste. Recurriendo sistemáticamente
a la falacia, a la intoxicación y la descalificación de sus adversarios.
Todo eso era pura invención de la oposición, con el único propósito
acabar políticamente con Murias. Semejante sandez ni ellos mismos
se la han creído jamás. El alcalde cavó su propia tumba por
irresponsable e incompetente. Gestionó el ayuntamiento como había
gestionado antaño el sindicato y así le fue a Laciana. Por muy
polifacético que uno sea, no vale para todo.
Pues bien, este
nuevo capitulo que ahora se abre, no es más que la consecuencia y la
prolongación del desbarajuste ya conocido. Sin embargo, una vez más el
alcalde seguirá negándolo todo. Volverá a presentarse ante la opinión
pública como la víctima de unos despiadados adversarios y de un poder
mediático sin escrúpulos. Y como de costumbre, en sus manifestaciones no
habrá el menor resquicio para que pueda colarse una pizca de
autocrítica.
Lo cierto es que
uno se sonroja, un día sí y el otro también, cuando lee los titulares de
prensa. Laciana y su ayuntamiento han pasado de las páginas de interior
a copar las portadas. Incluso en los grandes medios de tirada nacional.
Mientras IU impertérrita sigue defendiendo lo indefendible. Así le va.
Sostener con todo la que está cayendo, que Guillermo Murias es un
buen alcalde, es tomarle soberanamente el pelo a la ciudadanía. De no
haber perdido el norte y los valores que inspiraron a la coalición en el
origen de su fundación, militantes de esta naturaleza tendrían que estar
a la intemperie desde hace tiempo. Así se evitarían el sonrojo del
veredicto de las urnas. Que en Laciana está cada vez más cerca y el
resultado más que cantado.
Volver a página principal
|