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El Ayuntamiento es el principal responsable de este
desastre ecológico
A plena luz
del día y en una de sus chulescas y provocadoras actuaciones, el
singular empresario, Victorino Alonso, ha vuelto a pisotear la Ley.
Muy protegido se tiene que sentir este empresario, para
desafiar de forma tan bravucona a todos los estamentos legales de un
Estado de Derecho.
Su última fechoría ha consistido en deforestar unos 6.000
m2 de monte protegido. Más de 150 robles centenarios han sido talados en
el paraje del Castro de la Muela. Un lugar de especial protección por
albergar las ruinas de un Castro Celta.
Ahora, cuando ya se ha consumado la barbarie, el
concejal de Medio Ambiente, el popular José Luis Suárez Pastor, nos
anuncia que va a presentar una denuncia ante el Juzgado. Flaco consuelo.
Pastor omite que desde hace casi dos meses es el
responsable de Medio Ambiente del ayuntamiento. Y que durante ese
período ha tenido tiempo más que suficiente para adoptar medidas y
evitar este desastre.
Tanto
él como el alcalde conocen sobradamente la situación de ilegalidad en
que se encuentra el Lavadero de carbón de MSP y de la contigua
escombrera del Castro de La Muela.
Sin embargo,
ambos han hecho caso omiso a las sucesivas denuncias formuladas por la
Plataforma Filón Verde, por la Plataforma Vecinal para la defensa del
barrio de Los Vallines y por Los Verdes Europeos.
Consiguientemente, hoy tiene que asumir la alícuota parte de
responsabilidad por todo lo ocurrido.
Don Victorino
Alonso acumula una fechoría tras otra, porque sabe perfectamente con
quien se juega los cuartos. Y lo que es aún peor, porque puede
permitirse el lujo de ningunear a unos políticos que tienen muchas
miserias que ocultar. Y en muy próximas fechas lo demostraremos con
pruebas irrefutables. Aviso, pues, para navegantes.
Sean pues,
ilustres próceres, prudentes en sus manifestaciones públicas. Ya está
bien de tanta soflama y de seguir engañando miserablemente a la
ciudadanía.
Ustedes que están
al frente del consistorio, son los únicos y principales responsables de
que éste singular empresario esté acampando por sus anchas en Laciana.
Pueden
desgañitarse hasta la extenuación contándonos todas las milongas que
quieran, pueden echar la culpa a la Junta de Castilla y León, a la
lentitud de la Justicia, a los sindicatos y a quien se les antoje, pero
la realidad es la que es.
La primera
Administración Pública que tiene que velar por el cumplimiento de la Ley
y por el bienestar de sus ciudadanos es el ayuntamiento. Pero en
Villablino, el ayuntamiento y sus gestores, sólo están al servicio de un
empresario de actitudes chulescas y bravuconas.
Laciana tiene que
sacudirse el miedo de encina. Tiene que enfrentarse con valentía a su
propia realidad. Y aquellos que hayan decidido seguir viviendo en este
Valle, no pueden permanecer al margen de todo lo que les rodea.
Dentro de muy
pocos años, al paso que vamos, Laciana será una tierra inhóspita. Con su
entorno absolutamente degradado, con sus aguas contaminadas y sin ningún
futuro. Eso es lo que le espera a esta tierra y a sus gentes a muy
corto plazo. Pero entonces ya será demasiado tarde para reaccionar.
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