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EL PANORAMA LOCAL
Lo que últimamente está sucediendo
en el ámbito empresarial y político local, es todo menos gratificante.
Es incontestable que en Laciana se ha instalado una cultura, que poco o
nada tiene que ver con la buenas prácticas. Y eso debería comenzar a
preocupar a la ciudadanía, porque de otro modo esta degradación seguirá
agravando el panorama local.
14/01/2009
El
hasta hace bien poco todopoderoso número 2 de la histórica MSP ha sido
puesto de patitas en le calle por Victorino Alonso. El vehemente y
arrogante, Samuel Gutiérrez, ya no forma parte de la empresa. Parece
ser, que su delito fue, nada más y nada menos, que arrogarse un título
que no tenía. El de presidente de la empresa. Y cuando el dueño
descubrió la suplantación la reacción no se hizo esperar. A la calle.
Últimamente Victorino no gana para
disgustos. Ha descubierto que una parte de sus más estrechos
colaboradores se la estaban jugando. A sus espaladas, los había que
desviaban materiales de construcción para sus propios fines. Ahora, en
buenas composturas, se les ha pedido que restituyan el importe de los
bienes ilícitamente detraídos. Unos nueve millones de las antiguas
pesetas. Lo que aún no sabemos es que pasará con las ventanas del
antiguo economato de Hullas de Coto Cortés que al parecer también
alguien se ha apropiado indebidamente. En cualquier caso, lo que sí
sabemos, es que estos ejecutivos que han abusado de la confianza del
jefe han sido relegados al ostracismo. Recorte de sueldo y poderes y en
espera de una próxima prejubilación.
Nos cuentan que también el empresario le ha
dado un pequeño toque de atención a nuestra alcaldesa. Atrás queda el
tiempo en que podía prometer y prometía puestos de trabajo por los
servicios prestados. Victorino le ha dejado claro que el dueño es él y
con eso está todo dicho.
Y si Victorino manda en su empresa, en el
PSOE lacianiego, desde el pasado sábado manda Ana Luisa Durán. A la
flamante secretaria general le ha faltado tiempo para agradecer a los
militantes la confianza que en ella y su ejecutiva habían depositado. En
estos casos siempre se recurre a fórmulas hechas. Sin embargo, en el
PSOE local no es todo oro lo que reluce. Oficialmente están afiliados
172 militantes, pero sólo 48 participaron en la elección. Y, además, 2
votaron en blanco. De manera que esa confianza sólo se refiere al 27% de
la afiliación. Al 73% restante todo parece indicar que el cónclave le
importaba un bledo. Y si vamos algo más allá, observamos que todo ha
quedado reducido casi a una cuestión familiar. Un puñado de
incondicionales junto con sus familiares han sido los artífices de la
victoria. Además, claro está, de esos militantes que están en nómina
municipal. Dos de los cuales, sin causa justificada, perciben una prima
de unos 500 euros mensuales en concepto de productividad. En un caso,
por pertenecer al Comité de Seguridad e Higiene. Y en otro, por ser
ayudante de nóminas. Ambos casos pediremos que sean aclarados, cuando la
alcaldesa tenga a bien convocar el próximo pleno ordinario. También
deberá explicarnos esa publicidad institucional plagada de fotos de
miembros corporativos pertenecientes al Equipo de Gobierno y hasta de
sus familiares directos. Insólito, pero así es. Aquí ya nadie se
preocupa lo más mínimo de mantener la compostura.
Lo que está sucediendo en este Ayuntamiento
debería sonrojar a cualquiera, pero curiosamente aquí nadie se da por
aludido. Es tal el grado de perversión que todo parece estar dentro de
la normalidad. Y esto empieza a ser preocupante, no ya por lo que hacen
los políticos, sino por lo que no hace la mayoría de la ciudadanía. Que
en último extremo, es la verdadera responsable de lo que está
sucediendo, al no ejercer ningún control sobre sus representantes ni
exigirles responsabilidades por sus actuaciones. De manera que no es
extraño que suceda lo que está sucediendo. Al fin y al cabo, cada pueblo
tiene lo que se merece. Sin embargo, nosotros seguiremos intentando
contar lo que otros callan. Al menos así nadie podrá tildarnos de
incoherentes. Nuestro lema sigue siendo TRANSPARENCIA TOTAL y con
eso vamos a seguir dando la murga, aunque nos granjee más antipatías que
simpatías.
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