|
Sólo con darse una vuelta por Laciana y sus alrededores, se palpa la
escasa conciencia medioambiental existente en el Valle. Por lo tanto,
cualquier medida destinada a la protección y preservación del medio
ambiente tendría que ser acogida con la mejor predisposición. En primer
término por los ciudadanos, pero muy especialmente por nuestras
autoridades locales. Sin embargo, la realidad es bien diferente.
La Junta de Castilla y León ha elaborado sendos proyectos de Decreto
para la recuperación del Oso Pardo y del Urogallo Cantábrico, que de
aplicarse con el rigor que la situación exige, supondrían un importante
y cualitativo cambio. No sólo para estas especies amenazadas y en
peligro de extinción, sino también en nuestros usos y costumbres. Y lo
que es aún más importante, en nuestras conciencias.
Pero para determinados políticos las prioridades son de otra índole.
Máxime, cuando sólo tienen la vista puesta en la próxima contienda
electoral. Y eso es exactamente lo que le pasa al alcalde
Murias
y al concejal de medio ambiente
Pastor.
Con este tema, ambos están haciendo un derroche de demagogia y de
oportunismo político-electoral que raya la indecencia.
Al alcalde le ha faltado tiempo para reunir a las Juntas Vecinales y
Asociaciones de Cazadores y explicarles que los planes de la Junta eran
poco menos que una maldición para Laciana. No en vano ya tenía presto y
dispuesto para la firma el pliego de alegaciones. Una lástima que no se
muestre tan diligente y raudo en otras circunstancias. Como por ejemplo,
en todo lo relacionado con las explotaciones a cielo abierto. Esas si
que están siendo una verdadera maldición para este Valle y su futuro.
Pero como lo importante para él es desviar la atención de sus
innumerables desaguisados, intenta crear nuevos focos de debate
aprovechando la oportunidad que sea.
En este marco se inscribe su última y demagógica actuación. En su
opinión, los planes de la Junta para la recuperación del Oso Pardo y del
Urogallo Cantábrico están plagados de restricciones. Que si para la caza
suponen un varapalo, que si los ganaderos se pueden ver privados del
aprovechamiento de los pastos, que si las Juntas Vecinales han sido
ninguneadas y así suma y sigue. Ojalá él hubiera tenido mayor
consideración con estas entidades menores, cuando firmaba convenios con
Victorino
Alonso,
dándole toda clase de facilidades para que despedazara nuestros montes.
Pastor
para no ser menos, anuncia que la Fundación Reserva de la Biosfera
también alegará en contra de los planes de la Junta. Esperemos que ahí
haya algo más de sensatez y frustren sus planes.
En todo caso, lo que los ciudadanos tienen que saber, es que en estos
decretos, en las áreas críticas queda prohibida
“la realización de
nuevas actividades extractivas a cielo abierto de cualquier tipo o
ampliación de las existentes, salvo la retirada manual de piedras para
construcción con carácter no comercial”.
Sólo por eso estas nuevas figuras de protección deberían ser las
bienvenidas.
Es evidente que todo proyecto, de la naturaleza que sea, es mejorable. Y
éste también lo es, pero lo que no se puede hacer es entorpecer su
desarrollo con argumentos que poco o nada tienen que ver con la
realidad.
Para Los Verdes cualquier iniciativa tendente a proteger los espacios
naturales y la recuperación de especies amenazadas de extinción siempre
será bienvenida y tendrá nuestro apoyo, venga de donde venga. Y aun
siendo muy críticos con la política medioambiental de la Junta de
Castilla y León, lo que no haremos por sistema o por motivos
electorales, es dificultar la puesta en practica de medidas que intentan
mejorar la calamitosa y vergonzante realidad medioambiental de Laciana.
Pues es difícil que en ningún ayuntamiento se hayan cometido más
agresiones y actuado con mayor desprecio contra la naturaleza que aquí.
La sensibilidad en materia de medioambiente jamás ha formado parte de
las prioridades de los diferentes equipos de gobierno desde el año 1987.
Al contrario, su principal preocupación ha consistido en satisfacer las
demandas de un empresario desaprensivo que sólo ha velado por sus
intereses, sin importarle lo más mínimo los irreparables daños que
originaba.
Parte de nuestros montes están trufados de pistas, carreteras,
construcciones y cuanto uno se pueda imaginar, sin que desde el
ayuntamiento se haya puesto el menor reparo ante tanta barbaridad. Hoy,
sin embargo, nuestros gobernantes se rasgan las vestiduras porque una
serie de restricciones imposibilitarían que se pudieran volver a cometer
las mismas tropelías. En realidad, la actuación del alcalde es
coherente. Demagógica, pero coherente. Quiere hacernos creer que es un
defensor de la naturaleza, pero al mismo tiempo actúa para que todo siga
como hasta ahora. El mismo doble discurso y el fariseísmo de siempre.
Sus alegaciones son un brindis al sol. Un acto de cara a la galería.
Como lo fue en su día la forzada propuesta de Parque Natural. Máxime,
después de comprobar lo poco o nada que se está haciendo para poner en
valor la declaración por la UNESCO de Laciana Reserva de la Biosfera.
Desde entonces y en lo sustancial nada ha cambiado. Ni se ha puesto coto
a los desmanes de MSP ni se han sabido aprovechar los recursos que esta
figura proteccionista ofrece.
Nadie con un mínimo de sentido común
puede entender lo que está sucediendo aquí. Que se presuma de una
biodiversidad de enorme valor y que al mismo tiempo se esté destruyendo
es incomprensible. Pero así es. De todos modos, como el tema es lo
suficientemente importante y complejo, seguiremos desmenuzando el
proyecto y las alegaciones impulsadas por el alcalde.
Volver a página principal
|