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POLÍTICA,
SINDICALISMO Y CORRUPCIÓN
EN LACIANA
La connivencia de un amplio sector
de la clase política y sindical lacianiega con el empresario Victorino Alonso es
incuestionable. No es de recibo que familiares de políticos y
funcionarios municipales ocupen determinados puestos de confianza en la
empresa de este empresario. Por eso cabe preguntarse, ¿a cambio de qué?
18/05/2009

No es la primera vez que algún portavoz oficial - y
"cualificado" - de la
empresa afirma que, la restauración mejorará lo anterior.
Nos referimos, claro está, a las explotaciones de carbón a cielo abierto
de Victorino Alonso y a la última información emitida por la televisión
regional sobre este asunto.
El "cualificado" portavoz de Victorino que apareció en la pequeña
pantalla, sin ruborizarse lo más mínimo, tuvo la desfachatez de afirmar
que la restauración que están llevado a cabo en el paraje de El Feixolín
mejorará lo anterior. Vamos, que los lacianiegos tienen que darle las
gracias al amigo de la alcaldesa por esa brillante labor de mejora del
entorno natural que está realizando. Las talas masivas de robles y otras
especies, la destrucción de acuíferos y biodiversidad, la contaminación
de los ríos, el soterramiento de toneladas de chatarra y el vertido de
más de 2.000 toneladas de aceites usados, eso todo es una simple
anécdota. Sólo un pueblo pusilánime puede aguantar tanta humillación y
tanta chulería
durante tanto tiempo. Porque no nos engañemos, en todo este conflicto la
pusilanimidad de la mayoría de los lacianiegos ha sido clamorosa. Tanto
o más que la connivencia de la clase política con un empresario que
jamás ha cumplido la ley. De los sindicatos mejor ni hablar. Su conducta
raya la corrupción. En este asunto están todos pringados. Hasta la
impoluta Policía Municipal tiene a sus vástagos al servio de Victorino.
Quizá eso explica el extravío de su ecuánime y objetiva mirada.

Camiones como éste y en estas condiciones transitan a
diario por el casco urbano del municipio. ¿Cuantas denuncias ha
formulado la eficiente y costosa Policía Municipal que tenemos? Según la
información de que disponemos ni una sola. ¡Faltaría más! Esta conducta
es escandalosa. ¿Prevaricación? ¿Cohecho?
La foto está tomada en el barrio de los Cuarteles de Orallo el pasado
viernes. Naturalmente, el camión procede de El Feixolín y como se puede
observar la carga no está cubierta con una lona como es preceptivo. Pero
esa licencia sólo se la puede permitir Victorino, para eso tiene en
nómina a los familiares y amigos del poder encargado de hacer cumplir la
ley. En cualquier país de nuestro
entorno a esto se le llama corrupción. Y aquí también. Lo que ocurre, es
que aquí hay que andar con pies de plomo, porque nos sale un socialista
con pedigrí como el tal Lana y nos planta una denuncia. Esa es la
táctica de todos estos hijos de San Luís que tienen toneladas de
porquería bajo la alfombra. Estos fariseos que sólo están en política y
en el sindicato para beneficio propio. Más de 300 horas de garantías
sindicales sin justificar y un salario que en modo alguno se corresponde
ni con su formación ni con su categoría profesional. ¿A esto cómo se le
llama?
Lo que está sucediendo en Laciana debería
preocuparnos a la gran mayoría de las gentes decentes. En pocos ayuntamientos, por no decir
ninguno, la clase política habrá alcanzado semejantes cotas de
descrédito. Pero a la mayoría de los residentes en Laciana esta cuestión
parece no importarle lo más mínimo. Esa es la cultura que han creado
alcaldes sindicalistas como Pedro Fernández y Guillermo Murias. La del
todo vale. Quizá por eso la ciudadanía lacianiega ha interiorizado que
política, sindicalismo y corrupción son indisociables. Laciana tiene
exactamente lo que han querido la mayoría de sus ciudadanos, lo que en
modo alguno significa que una minoría no tenga motivos más que
suficientes para avergonzarse de lo que está sucediendo en esta tierra.
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