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En vista de que el ayuntamiento se niega a
facilitar los resultados de los análisis químicos del agua del
abastecimiento público, en los próximos días Los Verdes distribuiremos
la siguiente octavilla. Después que no se nos acuse de crear la manida
Alarma Social. Porque puestos a crear alarma, los únicos que con su
actitud irresponsable la están creando, son nuestros ilustres ediles con
su alcalde a la cabeza.
INFORMACIÓN A
LA CIUDADANÍA LACIANIEGA
Desde el pasado
verano, Los Verdes de Laciana venimos denunciando ante el ayuntamiento
los vertidos de aguas contaminadas al río de Sosas, procedentes de una
explotación minera abandonada. Como es sabido, las aguas de ese río son
utilizadas para el abastecimiento público domiciliario. Razón por la
cual, venimos exigiendo la realización de análisis químicos de todas las
aguas del municipio. Máxime, al estar en una zona de riesgo potencial,
debido a las explotaciones a cielo abierto.
Pues bien, hasta
la fecha, las autoridades municipales no sólo no se han dignado en
responder a las citadas denuncias, sino que han intentado minimizar el
alcance de las mismas e incluso desacreditarlas, asegurando que Los
Verdes lo único que pretendían era crear una alarma social.
Desde hace varias
semanas tenemos confirmación a través de determinados empleados
municipales, de que se han realizado algunas analíticas y que los
resultados no son plenamente satisfactorios. Sin embargo, el
ayuntamiento los oculta. Lo que sin duda alguna constituye un acto de
temeridad sin precedente. Puesto que se puede estar poniendo en peligro
la salud pública de la comunidad lacianiega.
Recientemente, el
concejal de Medio Ambiente ha afirmado que las aguas eran aptas para el
consumo, pero sin aportar la menor prueba. Salvo su palabra, claro está.
Y esa ya sabemos el valor que tiene.
¿Qué tiene que
ocultar el ayuntamiento? ¿Por qué no se hacen públicos los resultados de
esa analítica?
A esas y a otras
muchas preguntas son a las que tiene que responder de forma inmediata y
pública el ayuntamiento. Porque los ciudadanos tenemos derecho a conocer
la calidad del agua que estamos consumiendo y abonando al ayuntamiento.
Sobretodo después de la reciente subida de la tarifa.
La solución no
consiste en abastecerse de las fuentes públicas, sino en hacer valer
nuestros derechos. Además, tampoco tenemos la menor garantía de que esos
acuíferos estén en perfectas condiciones. Porque en ellos tampoco se han
realizado los correspondientes análisis químicos.
Los lacianiegos
tienen que saber que durante la última década se han vertido en los
montes de Laciana unas 2.000 toneladas de aceites usados, procedentes de
la maquinaria utilizada en las explotaciones a cielo abierto. Y que
todos los componentes de esos aceites, sin excepción, son cancerígenos.
Sin contar diversa chatarra, neumáticos usados, dinamita y otros
materiales altamente peligrosos para la salud, que han quedado
sepultados en esas explotaciones. Y cuyos efectos no tardaremos en
percibir.
Ante esta
desoladora situación debemos exigir responsabilidades y que se hagan
públicos los resultados de los análisis químicos efectuados. De lo
contrario, hemos de negarnos a abonar el recibo del agua. Sólo de esa
manera haremos valer nuestros derechos ante un ayuntamiento tan
irresponsable y temerario.
www.losverdeslaciana.com
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