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Unos 500 expertos
del mundo entero se encierran a partir de hoy en la UNESCO de París para
ultimar el veredicto sobre el cambo climático que amenaza a nuestro
planeta. Los delegados del Grupo intergubernamental sobre la evolución
del clima (Giec) tienen el encargo de redactar un “resumen y
entregárselo a quienes tienen que tomar decisiones”.
Es
decir, lo mismo que han hecho en 2001.
Ese año, el Giec
ya adelantaba que la temperatura media del planeta aumentaría entre 1,4º
y 5,8º entre 1990 y 2010. Sin embargo, en países desarrollados como el
nuestro, las emisiones de CO2 a la atmósfera han seguido aumentando y
consecuentemente el efecto invernadero.
Con respecto al
2001, hoy los 2500 científicos que trabajan sobre este tema, disponen
de más datos, como por ejemplo, los efectos y modificaciones que se han
producido sobre la vegetación, el deshielo y el calentamiento del agua
de los océanos. Pero muchos de los 192 países miembros de la ONU que
financian estos estudios, siguen deliberadamente orientaciones distintas
a las recomendadas por los científicos.
Ahí es
donde reside la gran hipocresía.
Una situación que
se prolonga desde 1992, año en el que se elabora el primer y más
exhaustivo estudio sobre el cambio climático. Después vendría en 1997 el
Protocolo de Kyoto, del que tanto se habla y que tantas dificultades
encuentra para su aplicación. Eso sí, todos los días nos desayunamos con
grandes declaraciones de principio de nuestros responsables políticos.
España, sin embargo, contamina hoy más que hace cuatro años. Seguimos
siendo el principal consumidor de cemento de la UE. el 60% de todo el
que se produce lo consumimos nosotros.
El termómetro
mundial nos indica, que desde el siglo XIX, la temperatura ha aumentado
0,8º, pero con una aceleración espectacular a lo largo de los últimos 30
años. Que los científicos imputan a las energías fósiles (gas, petróleo
y carbón). Sin embargo, nuestro país sigue en pañales en materia de
energías limpias y renovables.
El diagnóstico
sobre la “bomba climática”, como así denominan los científicos la
reunión de París, no augura buenas noticias. “Será la confirmación de lo
que venimos diciendo desde hace mucho tiempo, pero con riesgos
suplementarios” asegura Hervé Le Treut. “Porque hoy ya no tenemos
ninguna duda sobre el deshielo y el retroceso de los glaciares, sobre la
disminución de las precipitaciones de nieve, sobre el calentamiento del
agua de los océanos y la aceleración de todos estos procesos”.

El contorno amarillo indica la masa de
hielo que se ha perdido en el Ártico entre 1979 y 2005
Salvo en 1996,
todos los años desde 1995, han confirmado que se han registrado las
mayores temperaturas desde hace más de 140 años. Y esos datos son
irrebatibles. Y en la actualidad, el calentamiento medio que nos
muestran las simulaciones, sería de +3º en 2010 de no cambiar el actual
escenario.
La UE asumió el
informe elaborado por los expertos en Exter (Reino Unido), en el que
aseguran que una subida de las temperaturas de +2º, significaría una
catástrofe para la humanidad. Incluso se duda de que el planeta pudiera
adaptarse a esta nueva situación.
Todo esto lo saben
los Gobiernos, pero continúan sacrificando el futuro del planeta en el
altar del “crecimiento”. Según las previsiones, el PIB español se
doblará en los próximos 25 años. Pero alguien puede garantizarnos que
los españoles serán más felices. Y sobre todo, alguien puede
garantizarnos que el planeta estará en mejores condiciones de
habitabilidad que las actuales.
Los Verdes,
desde luego, somos partidarios de una ruptura con la lógica consumista
de este sistema. Y en Laciana todavía más. Porque aquí, si de
algo estamos seguros, es que de continuar por la senda que vamos - la
alteración climática que ocasionan las explotaciones a cielo abierto, la
contaminación de las aguas, la modificación del hábitat, la destrucción
de los ecosistemas, etc. -, hará que dentro de 25 años esto sea un
desierto. Pero como siempre, este tipo de afirmaciones son poco
creíbles, principalmente para quienes egoístamente no tienen más
horizonte que el suyo.
También hace 25
años las predicciones de los ecologistas suscitaban hilaridad. Como
hilaridad suscitaban los informes de los científicos sobre cambio
climático. Y los resultados ahí están.
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