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"El Pando" en primer plano, "El
Feixolín" y al fondo Leitariegos
"
La casa rural está situada en un entorno natural envidiable dentro del
pequeño Valle de Sosas de Laciana, rodeada de altas montañas y prados
verdes todo el año ".
No, no estamos en presencia de una publicidad engañosa.
Este anuncio que hemos encontrado en un portal de Internet, se ajusta
plenamente a la realidad actual. Pero como la realidad es cambiante, y
aún más en Laciana, este reclamo publicitario bien podría pertenecer al
pasado en muy poco tiempo.
Mal que les pese a los más incrédulos y a quienes pese a
la evidencia, siguen creyéndose las palabras del alcalde Guillermo
Murias, el pueblo de Sosas está amenazado por las explotaciones a
cielo abierto. Sobre él pende sólo de un hilo, que los planes de
Victorino Alonso se frustren o se hagan realidad. Si la Junta
de Castilla y León informa favorablemente el expediente de Impacto
Ambiental (IA 20/2004-24) que tiene sobre la mesa, los vecinos de Sosas
no tardarán en oír las explosiones provocadas por la dinamita y
contemplarán como las máquinas despedazan "El Pando". Porque nadie de
los que hoy están en el ayuntamiento moverá ni un dedo para evitarlo.
La socialista Ana Luisa Durán por razones obvias.
Está a favor de las explotaciones a cielo abierto y lo ha
explicitado suficientemente, con la firma del convenio por el que se le
otorgaban a Victorino Alonso cinco nuevas cortas. Desde entonces
y aunque su soberbia actuación le haya costado la Alcaldía, su posición
sobre el tema no ha variado ni un ápice.
En cuanto a Guillermo Murias ¿podemos
razonablemente esperar un cambio de actitud? No sólo no es probable,
sino que es inverosímil. Su conducta a lo largo de los últimos diez años
así lo confirma. Aún hoy sigue sosteniendo que las explotaciones a
cielo abiertos son imprescindibles para que Laciana no se hunda
definitivamente. Eso sí, esta teoría la sostiene en Caboalles de Arriba,
pero en Sosas afirma lo contrario. La prueba es que no ha dudado en
engañar a los vecinos, asegurando que tiene constancia escrita de que
Victorino Alonso ha renunciado a nuevas cortas. Sabiendo
pertinentemente que se está tramitando la de Buxonte.
La postura de Pastor es irrelevante, pero no por
eso menos peligrosa y contradictoria. Primero, a favor, después en contra, y ahora,
si hay compensaciones de nuevo a favor.
Y por último, tenemos al sujeto de las ovejas. Si en
sus manos estuviera, vendería el valle entero al mejor postor, como ha
hecho en el pasado. Su única preocupación es, primero él, después él y
por último él.
Los únicos que pueden impedir que no se arrase El Pando
son Los Verdes. Con independencia de que la Junta de Castilla y León
dictamine favorablemente el Informe de Impacto Ambiental. Victorino
Alonso, con nosotros en el gobierno municipal, jamás obtendrá una
sola licencia para explotar a cielo abierto. Y podemos asegurar que no
tendremos necesidad de interpretar arbitrariamente la Ley. Simplemente
aplicarla con el rigor necesario. Justo lo que hasta ahora nadie se ha
atrevido a hacer. Entre otras razones, porque casi todos están pillados
por unos u otros motivos. Pero Los Verdes, ni dependemos laboralmente de
este empresario, ni necesitamos sus ayudas para seguir existiendo como
partido. A nosotros no nos cobrará jamás ningún favor. Porque nuestra
libertad ni tiene precio ni está en venta. Ojalá todos pudieran decir lo
mismo.
De todos modos, en Sosas, el singular empresario lo va a
tener muy crudo. Ya sabe que en este pueblo hay gentes que no se
amedrentan fácilmente. Ni sus suculentas ofertas económicas, ni sus
amenazas, ni sus chantajes, ni sus represalias, consiguieron que
se saliera con la suya. La línea de alta tensión
no logró pasarla por donde él quería.
Desde entonces, en Sosas se han abierto varias casas de
turismo rural y se están habilitando otras. Y eso es una prueba de que
este pueblo puede tener futuro. Por eso, cabe esperar, que la mayoría de
sus vecinos no dejen que puedan arruinarse esas esperanzas de futuro.
Pero no deben olvidar que la Junta Vecinal es también una pieza clave en
este asunto. Dicho más claramente, si deciden votar a la candidata que
presenta el PSOE a la pedanía de Sosas, el resultado está cantado. Esta señora ha sido y sigue
siendo una ferviente partidaria de las explotaciones a cielo abierto.
Según ella, "son las que nos dan de comer". Esta visto que de donde no
hay nada se puede sacar.
Sosas, durante los últimos cuatro años, ha sido el pueblo
que más zona de pastizales ha recuperado, merced al trabajo y
preocupación de su Junta Vecinal. Y es quizá también, el pueblo que
mejores condiciones reúne y más posibilidades tiene de desarrollar una
agricultura y ganadería de calidad. Es decir, de poner en práctica un
verdadero modelo de desarrollo sostenible. Pero para ello, lo primero
que tenemos que hacer entre todos, es desbaratar los planes de
Victorino Alonso y anular la posibilidad de intervención de todos
sus valedores. Empezando por los que hoy están en el ayuntamiento.
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