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Los responsables de la Junta de Castilla y León
acudirán a Bruselas en los próximos días para explicarse ante el
comisario de Medio Ambiente.
Durante la última semana no han cesado de circular los rumores sobre un
posible e inmediato cierre de la explotación de El Feixolín. Algún
encargado de la empresa llegó a asegurar que éste sería inminente. Y
como ya viene siendo habitual, cargó las tintas sobre Los Verdes. No
importa, estamos acostumbrados a este tipo de prácticas, pero la
realidad es sobradamente conocida por todos. Lo cierto es que la
situación de esta explotación ilegal se complica de día en día.
Recientemente el delegado de la Junta, Eduardo Fernández, confirmaba que
la Fiscalía de Medio Ambiente había exigido la paralización de la
actividad de la explotación. Y por si esto no fuera suficiente, sabemos
que en los próximos días una delegación de la Junta de Castilla y León
se desplazará hasta Bruselas para explicarse ante el comisario de Medio
Ambiente.
Advertimos de que nuestra comparecencia ante el Comité de
Peticiones del Parlamento Europeo tendría consecuencias y todo parece
indicar que así es. No obstante, tenemos que estar en alerta, porque
conociendo la actuación de la Junta, no nos cabe la menor duda de
que sus responsables harán todo lo posible para liar el asunto al
máximo, con el fin de eludir su responsabilidad. Exactamente como lo han
venido haciendo hasta ahora con los jueces que han dictado las sucesivas
resoluciones de clausura y cierre de la actividad. Sin embargo, en esta
ocasión no lo van a tener tan fácil. Esencialmente, porque a través de
las imágenes que hemos aportado, hoy los miembros del Comité de
Peticiones tienen una idea muy clara sobre la magnitud del desastre. Y
al mismo tiempo, porque se lo hemos puesto muy difícil a los miembros de
la delegación de la CE que visitó Laciana el pasado 20 de mayo. Ellos
tampoco podrán escamotear la realidad.
¿Cúmulo de casualidades?
Ni el rumor sobre el posible cierre ni la ralentización de la
actividad en El Feixolín es casual. La Junta sabe desde hace días que
será llamada a capítulo por la CE. Como sabe igualmente que la Fiscalía
está sobre el tema. Y presumiblemente tampoco ignore que el
eurodiputado, David Hammerstein se ha personado recientemente en varios
de los sumarios que están abiertos. Y si todo esto lo sabe la Junta, es
de suponer que también lo sepa la alcaldesa de Villablino y por ende,
Victorino Alonso. De ahí ese cambio repentino de comportamiento.
Hay que acudir a Bruselas dando la impresión de que se
está siendo respetuoso con las resoluciones judiciales y que en El
Feixolín sólo se están realizando labores de restauración. Y algo
parecido, y según todos los indicios, también se está haciendo en
Fonfría. Al menos en la parte de monte perteneciente al pueblo de
Caboalles de Abajo. Que como se recordará también está pendiente del
cumplimiento de una resolución judicial.
En todo caso y a expensas de los que suceda en las próximos días, lo que
ya podemos adelantar sin temor a equivocarnos, es que la situación de
las explotaciones a cielo abierto es cada día más complicada. Y que
todos aquellos que por acción u omisión han tenido algo que ver con la
comisión de este cúmulo de irregularidades, tarde o temprano se verán
obligados a justificar su actuación. Máxime, después de la personación
de David Hammerstein en estos procedimientos. Dicho más claramente, por
mucho empeño que algunos pongan para cerrar en falso estos sumarios es
muy difícil que lo consigan. Porque con nosotros no cabe
negociación de ningún tipo. Esas explotaciones son ilegales desde su
comienzo y no cabe otra salida que su clausura y cierre. Sin olvidar que
también exigiremos que se apliquen las sanciones a que haya lugar.
Incluida esa multimillonaria multa que en su día impuso el Ayuntamiento
de Villablino y de la que curiosamente ya nadie habla.
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