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SIN INTENCIÓN DE POLEMIZAR
Ante tanto
escepticismo, entendeos que nuestra alcaldesa haya querido tranquilizar
al personal, pero nos da la impresión que sus declaraciones han
producido el efecto contrario. Hay en ellas demasiada rotundidad y poca
concreción. Además, de no pocas inexactitudes.
07/11/2008
Aunque
a algunos políticos les importe un bledo eso de que todos somos dueños
de nuestros silencios y prisioneros de nuestras palabras, no está demás
recordárselo de vez en cuando. No obstante, tomamos buena nota de las
declaraciones efectuadas en el día de ayer por nuestra alcaldesa. Afirma
con rotundidad y precisión que "el margen de tres años para verlo en
marcha, es un margen real". Se refiere, claro está, al prometido -
de promesa - PARADOR (con mayúsculas). Ojalá su bola de cristal no le
juegue otra mala pasada. Nosotros seríamos los primeros en celebrar el
evento como corresponde. Eso sí, si entre tanto el
tsunami económico-financiero no asoló ya el
planeta. Pues al ritmo que vamos igual esta vez la Apocalipsis va
en serio.
Sin tanta rotundidad, pero con bastante base, hemos de
significarle a nuestra alcaldesa que todo parece indicar que está
fallando a la verdad. No es cierto que en los Presupuestos Generales del
Estado exista una partida con una consignación de 12 millones de euros
para el Parador de Villablino. Y si quienes nos lo han asegurado
mienten, que no tenga la menor duda de que les sacaremos los colores.
Pero para eso tiene que demostrar que efectivamente esa consignación
presupuestaria existe. Simplemente con señalarnos la partida a la que
han sido afectados, el resto lo averiguamos nosotros. Más facilidades no
se pueden dar.
Para dar carta de naturaleza a sus declaraciones, la
alcaldesa no duda en propinarle una "cariñosa" patada en la espinilla a
su compañero y amigo Miguel Martínez. Dice textualmente que " las
declaraciones del presidente de Paradores no tienen nada que ver con el
desarrollo del Parador de Villablino”. Eso no es exactamente cierto.
Es una media verdad afirmar que "Martínez gestiona los paradores que
ya existen y el nuestro, que hay que hacerlo, depende de la Secretaría
de Turismo, más concretamente de Turespaña”. La alcaldesa sabe, o
debería saber, que existe algo así como un departamento de planificación
encargado de estudiar y coordinar las nuevas inversiones. Pues su labor
no consiste sólo en buscar el dinero necesario para la financiación del
edificio, también se estudia su viabilidad. Porque en último extremo, su
incorporación a la red también requerirá financiación. Y salvo contadas
excepciones - quizá ninguna - todos los paradores de la red son
deficitarios. Consiguientemente, es demasiado aventurado decir que
“no tiene nada que ver el presidente de Paradores que gestiona la red,
con la construcción de un nuevo parador que depende de Turespaña”.
Descolgarse a estas alturas con unas declaraciones de
esta naturaleza es cuando menos sorprendente. Máxime, después de todas
las efectuadas anteriormente, incluidas las del propio Miguel Martínez.
Quien hasta hace bien poco era una especie de bendición caída del cielo
para Villablino. Puesto que su nombramiento era la mejor garantía para
que por fin, en nuestro caso, las cosas empezaran a caminar a pasos
agigantados. ¿En qué quedamos?
En cualquier caso, sólo tendremos que esperar un año para
comprobar que hay de cierto en este nuevo y último vaticinio de la
alcaldesa. "Según las previsiones para la redacción del
proyecto, licitación y adjudicación de las obras, éstas podrían comenzar
a finales de 2009".
Nosotros, en vista del tortuoso periplo seguido hasta ahora, seguimos
siendo igual de escépticos que lo éramos antes de conocer estas
declaraciones de la alcaldesa. Pues lejos de ser tranquilizadores aún
crean más desasosiego, porque ni una sola de sus aseveraciones está
contrastada. Si es que alguna vez estuvieron consignados esos 12
millones de euros de marras, hoy desde luego se han volatilizado. Y
parece poco verosímil que con la que está cayendo, Solbes se los saque
de la chistera de un día para otro. Los compromisos políticos, muchas
veces suelen ser como esas hojas que en otoño se lleva el viento. Ojalá
que en nuestro caso no suceda lo mismo.
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