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SIN PRESUPUESTOS DESDE EL 2002
Que se puede esperar de un ayuntamiento que es
incapaz de aprobar anualmente sus presupuestos como así lo estipula la
Ley.
05/09/2008
A
los responsables del caos económico que reina
en el Ayuntamiento de Villablino les molesta sobremanera que se aborde
este tema. Aún falta la primera vez que alguno de ellos haya hecho el
menor gesto autocrítico y reconociera algún error en su gestión. Y lo
que todavía es peor, siguen enredando el tema y sacudiéndose la
responsabilidad de encima. Unas veces señalando con el dedo a los
funcionarios y otras a las administraciones que están por encima. Pero
los hechos, una y otra vez, ponen de relieve que el mal está en el
propio Ayuntamiento y nadie sabe como ponerle remedio.
A bombo y platillo se anunció hace años la firma de un
convenio con la Diputación y la Universidad de León para que nos dijeran
como teníamos que adminístranos. Algo tan insólito como esto, ni
siquiera se produjo en la inauguración de la etapa democrática, cuando
ninguno de los concejales tenían la menor idea de lo que era un
Ayuntamiento por dentro. Lo cierto es que desde el año 2002 aquí no se
ha vuelto a aprobar un presupuesto. Y sin embargo, la Ley obliga
imperativamente a las Corporaciones Locales a aprobar antes del 31 de
diciembre del año en curso el presupuesto del año siguiente.
La alcaldesa en un ejercicio de malabarismo
político-financiero nos cuenta que la partida destinada a gastos de
productividad «se ha quedado obsoleta». Curiosa manera de
definir la propia incapacidad del Equipo de Gobierno. No es sólo esta
partida la que está "obsoleta" es el presupuesto en su conjunto. Y una
vez más, en lugar de hacer un pequeño ejercicio de humildad y reconocer
que ella tampoco ha sido capaz de mejorar lo anterior, recurre al pasado
afirmando que "toda esta situación deriva de que los presupuestos
están prorrogados desde el año 2002". ¿Y por qué durante su anterior
periodo como alcaldesa no aprobó unos nuevos? ¿Y por qué desde el inicio
de este mandato tampoco?
Ahora,
parece ser que busca un amplio consenso para ver qué se hace con la
plantilla de personal. Desde hace tres años Los Verdes de Europa venimos
diciendo que esta situación es insostenible, mientras ella y el resto de
los candidatos a la Alcaldía en las pasadas elecciones no dijeron ni
media palabra sobre el tema. Y recuerden el escándalo que se originó
cuando publicamos los sueldos de la plantilla de personal, algunos de
los cuales eran y siguen siendo escandalosos. Y en el debate del próximo
pleno, el complemento de productividad volverá a reavivar la polémica,
porque hay casos que sólo pueden ser explicables desde el favoritismo
político. Y como los ciudadanos tienen derecho a saber como se gestionan
sus impuestos, que nadie dude de que cuando esos datos obren en nuestro
poder los haremos públicos.
Esos "reajustes presupuestarios" de los que nos habla la alcaldesa no
son más que una chapuza para salir del paso. Y en modo alguno suponen
una mejora de la caótica situación actual. Al contrario, el
endeudamiento es de tal envergadura que las inversiones están muy
comprometidas para lo que queda de mandato y 25 años más. Y sobre todo,
si no se pone urgentemente en marcha una política de contención del
gasto corriente y de personal.
En el pleno del lunes no habrá sorpresas, por abrumadora mayoría se
aprobarán esos "reajustes" y la alcaldesa saldrá del paso, pero la
situación seguirá empeorando. Se aprobarán para ocultarse mutuamente las
miserias. Por ejemplo, las relativas al Tribunal de Cuentas. La
alcaldesa, contrariamente a lo que afirmaba cuando estaba en la
oposición, no moverá ni un dedo contra su antecesor. Y éste a cambio
hará que IU pase por el aro. Así es como se hace la política entre
bastidores aunque de cara a la galería se pretenda demostrar lo
contario. Al fin y al cabo tampoco la alcaldesa ha engañando a nadie,
puesto que en su programa nos proponía "una consolidación de la
izquierda posibilista". O sea, Castelarismo puro y duro o reformismo
de derechas, como más les guste.
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