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Sobre un Estudio Informativo que casi
nadie ha estudiado ya se han vertido torrentes de opiniones. Sin
embargo, nadie se ha percatado de que de las cinco opciones que se
contemplan, en el mejor de los casos, sólo una tendría alguna
posibilidad de materializarse.
La política medioambiental de la Junta de Castilla y León, de nuevo en
entredicho, por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de
Castilla y León. A los ya conocidos casos de El Feixolín y
Las Navas del Marqués en Ávila, se suma el caso San Glorio. El alto
Tribunal acaba de propinarles un severo varapalo a quienes, contra
viento y marea y vulnerando todos los preceptos legales en materia de
protección ambiental, pretenden urbanizar uno de los parajes más
singulares y valiosos de la montaña leonesa.
Publicado en el País
Si hoy traemos estos temas a colación, es
para subrayar de nuevo el laxismo imperante en la Junta de Castilla y
León, en materia de protección ambiental. El consejero de Medio Ambiente
hace buena la máxima esa de que "la mejor política es la que no existe".
Porque si algo está meridianamente claro, es que su departamento sólo
tiene política de fachada. Como así lo confirman las sucesivas
sentencias judiciales que una y otra vez lo ponen en la picota.
Y eso es también lo que le acabará sucediendo, si
persiste en seguir por puro electoralismo, a quienes se obstinan en
pretender desguazar los valles de Laciana, Babia y Luna con la
construcción de una autovía. Tan perversa como inútil para esas comarcas
naturales y sus habitantes.
Desde que se ha dado a conocer ese voluminoso Estudio
Informativo, del que tanto se habla y muy pocos han estudiado
exhaustivamente, todo son opiniones. No vaya a ser que alguno se quede
fuera del juego político por su mutismo. Aun cuando algunas
manifestaciones sean de lo más descabellado. Está claro que las
posiciones están prefijadas y lo que menos importa es el contenido de
ese Estudio Informativo que se encuentra en fase de exposición pública.
Pues bien, de las cinco opciones que en él se contemplan,
sólo una y con muchos reparos, tiene alguna posibilidad de salir
adelante y superar las exigencias del impacto ambiental. Todas las demás
no tienen prácticamente ninguna. Y esa única opción lo que nos dice, es
que lo más razonable es desviar el tráfico evitando el casco urbano de
diferentes núcleos y mejorar el trazado del resto de la vía actual.
Porque en definitiva, tampoco se necesita más, si se quiere evitar
arruinar definitivamente el futuro de esas comarcas. Porque
contrariamente a lo que algunos imaginan, el futuro no está en esa
supuesta autovía. Al contrario. El único futuro posible, está en la
preservación y puesta en valor de esos espacios naturales como fuente de
riqueza. Poniendo en práctica un verdadero modelo de desarrollo
sostenible. Que tenga en cuenta la histórica cultura ganadera de la zona
e incorpore nuevos atractivos turísticos e innovaciones tecnológicas,
acordes con la nueva cultura social que se está imponiendo en el mundo
más desarrollado.
Si esta autovía llegara algún día a materializarse, no
sólo produciría un impacto severo sobre todo el entorno natural, sino
que sería una puerta abierta a la despoblación en masa. El ejemplo más
reciente lo tenemos justo al lado. Desde que se puso en funcionamiento
la autovía que une Mieres con Gijón, todos los núcleos de población -
sin excepción - próximos al trazado han perdido población en beneficio
de Gijón. Tampoco debemos dejarnos seducir por esa cantinela que
machaconamente repiten algunos indocumentados, afirmando que la autovía
atraería nuevas industrias y crearía cientos o miles de puestos de
trabajo. Sobran ejemplos que demuestran todo lo contrario. Entre una
gran urbe, con centros administrativos y abundante mano de obra y u
reducido núcleo de población, la elección empresarial no ofrece duda. De
manera que dejémoslos de monsergas sin ningún fundamento. La autovía
sería un desastre y quienes afirmen lo contrario deberían demostrarlo,
pero con realidades tangibles. Porque hasta ahora sólo hemos oído
retórica y tópicos apolillados.
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