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Informaciones no oficiales nos aseguran que el alcalde, Guillermo
Murias se habría gastado durante sus mandatos, alrededor de unos 50
millones de las antiguas pesetas en pleitos judiciales. De los cuales no
ha ganado ninguno. O sea, todo un pastón dilapidado. Naturalmente, la
verdad oficial, si es que alguna vez la conocemos, seguro que será bien
diferente. Como de costumbre.
Sea como
fuere, esa cifra acaba de verse alterada. A partir de ahora habrá que
sumarle otros 72.000 euros. Es decir, el importe de las costas
judiciales, como consecuencia del último revés judicial. Una sentencia
que el alcalde ya ha confirmado que no recurrirá. Hacerlo hubiera sido
una temeridad. De manera que las ya maltrechas arcas municipales se
verán diezmadas en casi 12 millones de pesetas. Y de momento aquí se
acaba la presente historia.
Sólo de
momento, porque no se puede descartar que este asunto tenga una
continuidad. Por ejemplo, porque alguien exija responsabilidades civiles
y pecuniarias judicialmente. Desde luego, Los Verdes vamos a estudiar
seriamente la cuestión. Pues ya va siendo hora de alguien intente poner
coto a tanta ligereza despilfarradora. Los políticos no pueden seguir
tirando con pólvora del rey impunemente. Máxime, cuando sus
responsabilidades subsidiarias están perfectamente tipificadas por la
Ley.
En este,
al igual que en otros muchos casos, la irresponsabilidad del alcalde ha
sido evidente. Ningún responsable público medianamente responsable,
puede estampar su firma sin tener las debidas garantías de que su acto
no acarreará consecuencias negativas para la Institución. Pues
precisamente para eso tiene a su disposición los servicios jurídicos del
consistorio. Y si no tiene en ellos la suficiente confianza, puede
recurrir al Servicio de Asistencia a Municipios (SAM) de la Diputación,
que para eso está.
Pero en
el ayuntamiento todos estos trámites se han obviado con mucha
frecuencia. Y muy especialmente, tratándose de asuntos relacionados con
MSP y sus explotaciones a cielo abierto. No en vano, el Tribunal de
Cuentas ha subrayado este extremo.
Seguro
que este nuevo asunto también forma parte de la conspiración
político-mediática contra IU para desgastar a Murias. La
confabulación es de tal magnitud que ya no excluye a nadie. Faltaba la
judicatura y ahora ya está dentro.
La
actitud de IU está siendo patética. Negar la evidencia de la forma que
lo está haciendo en Laciana, raya la indecencia política. Y lo que es
peor, acuña la idea en la ciudadanía de que los políticos no son
fiables. Una percepción, por desgracia, demasiado extendida debido a
comportamientos como estos.
Tampoco
la actitud del otro socio de gobierno está siendo nada ejemplar. El
señor
Pastor
en su
intento de justificar lo injustificable, recurre al exabrupto y al
insulto con vergonzosa desfachatez. Lo mezcla todo, tacha a sus
adversarios de ladrones, de criminales, de secuestradores y de lo que
sea menester, como hizo recientemente en rueda de prensa, para
justificar su permanencia como socio de gobierno, de un alcalde que está
siendo puesto en la picota a diario. Porque en el fondo, la única
preocupación de este señor es estar en el poder a costa de lo que sea y
con quien sea. Esa es su única ideología.
Acaba de
anunciar pletórico que le ha ganado un pleito al alcalde y que por esta
actitud irresponsable y temeraria, el ayuntamiento tendrá que
desembolsar 12 millones de pesetas. Sin embargo, él seguirá a su lado.
Suponemos que para velar que no haga más barbaridades. En Laciana, la
actitud de algunos políticos es cada vez más deprimente. Y que nadie
dude de que la situación se seguirá degradando en los próximos meses.
Porque algunos para ocultar sus innumerables miserias no han dudado en
echar mano de la técnica del calamar. O sea, soltar tinta para
oscurecerlo todo. Lo dicho, deprimente.
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