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10. Inste al Ayuntamiento de Villablino a abandonar la
práctica denunciada por el Tribunal de Cuentas de fraccionamiento
malicioso del objeto de los contratos con la finalidad de poder
adjudicarlos por procedimiento negociado sin publicidad.
El alcalde no puede quejarse, pues el Tribunal de Cuentas es muy
benévolo. En el ayuntamiento de Villablino el fraccionamiento ha sido
esencialmente tramposo, con la finalidad de practicar, como mínimo, un
cierto favoritismo. O sea, la adjudicación a dedo, sin respetar ningún
procedimiento legal. Y esa misma práctica también la denuncia el
Tribunal en lo que a contratación de personal se refiere. ¿Qué tiene que
decir el alcalde ahora? ¿Esa es la limpieza democrática y la igualdad de
oportunidades que defiende IU?
11. Inste al Ayuntamiento de Villablino a no incluir,
entre los que han de servir de base para la adjudicación de los
concursos, criterios contrarios a los principios de no discriminación e
igualdad de trato en la selección del adjudicatario.
O sea, que el señor alcalde y los suyos dejen de beneficiar a los
amigos, para que nos entendamos. ¿Por qué será? Desgraciadamente, así es
como hacen política algunos políticos. Utilizando el dinero público para
beneficiar a unos pocos. Y casi siempre los mismos.
12. Inste al Ministerio de Economía y Hacienda a
comprobar, antes de conceder autorización para concertación de
operaciones de crédito, que no se reconvierte endeudamiento a corto
plazo en endeudamiento a largo plazo con infracción de los artículos 50
y 52 de la Ley de Haciendas Locales.
Los actuales "gestores" municipales se han convertido en verdaderos
expertos de la negociación y la renegociación. La deuda municipal ha
sido renegociada una y otra vez, hasta engordarla hasta límites
insospechados. De tal modo, que el ayuntamiento se endeuda todos los
días un poco más, por el pago de intereses. Y han sido tan buenos
negociadores, que pagan el dinero más caro que un particular. Por eso el
Tribunal de Cuentas insta al Gobierno para que desde el Ministerio de
Hacienda vigilen de cerca a estos expertos en economía que tenemos en el
ayuntamiento.
13. Evaluar los daños patrimoniales que haya podido
sufrir el Ayuntamiento de Villablino, con exigencia, en su caso de la
correspondiente responsabilidad contable, como consecuencia de la
indebida utilización de procedimientos negociados sin publicidad para la
adjudicación de contratos de obras, esgrimiendo inexistentes urgencias o
fraccionando ilegalmente su objeto, así como por la utilización de
criterios inadecuados de la selección de contratistas.
En este punto está el meollo de la cuestión del tripartito de
Murias. La coraza, el escudo que intenta fabricarse por lo que se le
puede venir encima. Él sabe que el asunto es grave y que tendrá que
responder subsidiariamente de sus actos ante la Justicia. Que se han
producido daños patrimoniales es indudable. Y no sólo en la obra del
Centro Sociosanitario, también en otras muchas, que han superado de
manera escandalosa el importe presupuestado inicialmente. El haber
burlado la Ley, vulnerando los principios de publicidad, transparencia e
igualdad, ha significado un quebranto para la economía municipal.
Guillermo Murias y su equipo tienen que responder de sus actos. Pues
lo mínimo que se le debe exigir a un gestor público, es que no dilapide
los fondos tan alegremente como se han dilapidado en este ayuntamiento.
14. Que, directamente o por encomienda al Consejo de
Cuentas de Castilla y león, realice la fiscalización de la actividad
económico financiera del Ayuntamiento de Villablino de los ejercicios
2005 y 2006.
Vamos, que los problemas para los actuales "gestores" no han
terminado. Sobre ellos sigue pendiendo la espada de Damocles de una
nueva fiscalización. Y en vista de las practicas que se han venido
utilizando en este ayuntamiento, no es aventurado pronosticar el
resultado. Nuevo desbarajuste a la vista.
Y, hoy (21/04/07) sin ir más lejos, en una de sus diarias
ruedas de prensa, el señor alcalde nos dice que todo esto es accesorio.
Que lo importante es el futuro. Suponemos que no pretenderá pilotarlo
él, porque entonces arreglados estamos. En diez años condujo a este
ayuntamiento a la bancarrota y aún se atreve a hablar de futuro.
Su futuro señor alcalde, por vergüenza torera, tendría
que estar cuanto más alejado de la vida pública mejor. Pero sabido es
que determinados individuos tienden a elevarse a su máximo grado de
incompetencia. Seguro que la teoría le suena.
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