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NUEVO VARAPALO JUDICIAL PARA VICTORINO ALONSO
Y PARA TODOS SUS VALEDORES POLÍTICOS
La nueva sentencia judicial
dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, sobre
la explotación de El Feixolín, pone de nuevo en evidencia al
Ayuntamiento de Villablino y a la Junta de Castilla y León. Sus
responsables políticos tienen, como mínimo, que asumir responsabilidades
políticas. La dimisión de sus cargos es la única y más ejemplarizante.
06/02/2009

"El
que afirme que se está extrayendo carbón en El Feixolín tendrá que
vérselas con nosotros en el Juzgado"
. Esta amenaza no nos la inventamos, ha sido
realizada por un portavoz autorizado de la empresa a algún periodista.
Una medida intimidatoria para evitar que ningún medio de comunicación
meta las narices en este asunto. Es evidente que Victorino Alonso sabía
que estaba al caer la sentencia. Y, además, que lo más probable fuera
que pintaran bastos para él.
Otro hecho revelador, es que desde hace unos
días, de El Feixolín se estaba retirando gran parte de la maquinaria y
trasladándola a Fornfría. Y de ese modo intentar visualizar que en la
explotación sólo se están llevando a cabo labores de restauración. Esa
siempre ha sido la versión oficial de la empresa, aun cuando todos los
lacianiegos sepamos que eso nunca ha sido cierto. Tenemos sobradas
pruebas gráficas y abundantes testimonios que demuestran que la
extracción de carbón no se ha paralizado jamás. Además, ahí están los
informes de los servicios del SEPRONA que así lo corroboran.
Esta nueva sentencia del Tribunal Superior
de Justicia de Castilla y León, pone de nuevo en evidencia que, si
Victorino Alonso ha podido burlar la Ley durante tantos años, es porque
ha contado con el amparo de los responsables políticos del Ayuntamiento
de Villablino y de la Junta de Castilla y León. Y éstos, al final, puede
que se vayan de rositas. E incluso no cabe descartar que hasta el propio
Victorino Alonso termine saliendo ileso de esta contienda. Hasta el
momento al menos así ha sido. Ni ha cumplido ninguna de las sentencias
anteriores ni presumiblemente cumplirá en su totalidad ésta última. Pues
como se recordará, el Ayuntamiento - más por razones electorales que por
deseo de hacer cumplir la Ley - inició la tramitación del expediente por
el que supuestamente se le iba a imponer una sanción multimillonaria. Al
día de hoy nadie tiene el menor interés en seguir adelante con este
asunto. Y si algún día llegara a ser firme esa sanción, con toda
seguridad que el sancionado probaría su insolvencia. Porque si en algo
excede es en esta materia. De manera que el fondo del problema sigue
siendo el mismo. Este empresario sigue burlando la Ley un día sí y el
otro también.
En los próximos días, si no lo ha hecho ya,
tocará a rebato y una vez más políticos y sindicalistas nos dirán que la
catástrofe está a la vuelta de la esquina. El mismo chantaje de siempre.
Por eso hubiéramos deseado una mayor contundencia por parte del Tribunal
que dictó esta última sentencia. De la que de alguna manera, la
responsabilidad personal de los políticos sigue quedando al margen.
Ellos son, en último extremo, los verdaderos responsables de todo lo que
ha venido sucediendo en este Valle desde hace más de una década. Sin su
aquiescencia y escandalosa protección Victorino Alonso jamás habría
podido perpetrar este gigantesco desastre ecológico, medioambiental y
social. Y esos responsables tienen todos nombres y apellidos.
En cualquier caso, bien venida sea esta
nueva sentencia condenatoria y esperemos que no sea la última. Porque
pese a la burdas maniobras de dilación, como la de recusar a los autores
del informe elaborado por la Universidad de León, tarde o temprano ese
sumario que se inició en 2001 acabará resolviéndose ante un Tribunal. Y
aún está pendiente todo lo relativo a la explotación de Fonfría. Igual
de ilegal que El Feixolín. Sin olvidar, claro está, el procedimiento
abierto por la Comisión Europea. El pasado día 27 finalizó el plazo
concedido al Reino de España para formular alegaciones. Ese plazo se ha
agotado y a Bruselas no ha llegado nada, recurriendo así al truco de la
prórroga y con la esperanza de que después de las elecciones europeas
Los Verdes de Europa dejemos de dar la tabarra. Gran equivocación,
porque este asunto ya ha transcendido al Grupo Verde Europeo que lo ha
hecho suyo.
Aun cuando sepamos que de nada va a servir,
porque estos políticos que tenemos aguantan carros y carretas, una vez
más insistimos en que por decencia política y respeto a la ciudadanía,
lo que tendrían que hacer es presentar su dimisión de inmediato. Y de no
hacerlo por propia voluntad - que no lo harán - sus respectivos partidos
deberían exigírsela. Han demostrado sobradamente que no están a la
altura de lo que en un Estado de Derecho se le exige a un responsable
político y representante público.
Sentencia
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