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Así han titulado los medios
informativos esta excepcional noticia:
"El Ayuntamiento hizo efectiva ayer la paga extra a los 126 trabajadores
municipales"
"El Ayuntamiento paga la extra con
cargo a las subvenciones de empleo"

Excepcionalidad
Pachxueza
La singularidad institucional en Laciana no ofrece duda.
Lo que en cualquier ayuntamiento de este país no pasa de la normalidad,
aquí adquiere rango excepcional. Nada más normal que un
ayuntamiento pague la nómina a sus trabajadores. ¿O no? Pues en Laciana
esto se convierte en noticia excepcional. Lo que da una ligera idea del
galimatías que reina en el consistorio. Y decir que aún hay quien
alberga la esperanza de un posible retorno del Káiser de Caboalles de
Arriba. Lo que nos faltaba. Está visto que los obcecados no tienen
arreglo.
Lo normal también sería que conociéramos el importe de la
deuda municipal. Pues no, esta insignificancia en Laciana también es
excepcional. Cual si se tratara de filibusteros, el Káiser y su tropa
gastaban sin contar. Y por lo que se ve lo fiaban todo a su memoria,
puesto que ni se tomaban la molestia de advertir a sus subordinados para
que lo consignaran en los libros de cuentas.
Claro que ahora llegan los damnificados con la rebaja, en
forma de sentencias judiciales con aparejo de costas e intereses de
demora. Un pastón que ni tenemos ni se vislumbra al horizonte. Según la
concejala de Hacienda, seguiremos haciendo equilibrismos contables
durante los próximos 20 años. Los Verdes de Europa adelantamos la
cifra de 25, durante la campaña electoral. Los demás esquivaron el
asunto. Vamos, que el tema era de menor cuantía. Sin embargo, seis meses
después, pagar la nómina en tiempo y forma es algo excepcional.
También sería normal que alguien que ha dejado un
desaguisado de esta naturaleza, se retirara a los cuarteles de invierno
de la política definitivamente. Pero no, aquí esto constituiría una
anormalidad. Por eso siguen ahí el Káiser y su guardia pretoriana.
Dispuestos a salvarnos en la primera ocasión que se presente. Auque sea
por medio de una rocambolesca moción de censura como antaño. Ahora sería
un gobierno de concentración saturada. Una versión actualizada de
agrupémonos todos... Que en definitiva, es el estribillo que más le
gusta corear al Káiser. A la vez que deshoja la margarita del me voy o
me quedo.
Y mucho más normal sería que por estas fechas, porque así
lo estipula la ley, los presupuestos municipales estuvieran en fase de
aprobación. Pues no. Un año más habrá que seguir esperando. Y llevamos
así desde el 2002. Si algún día se aprueban los del 2008, también será
una noticia excepcional.
En fin, que como una parte de la fauna política local
hace tiempo que perdió, a la par, el sentido común y la vergüenza
torera, aquí lo anormal es la norma. Vivimos en estado de excepción
permanente. Todo es excepcional, una singularidad de la que muchos
pasaríamos. Pero como no hay más cera que la que arde, no queda más
remedio que seguir arando con estos bueyes, aunque los surcos
zigzagueen. Total, igual tampoco merecemos mucho más.
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