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El pasado sábado, el público abarrotaba el salón de plenos del
Ayuntamiento de Villablino, para asistir a la constitución de la recién
elegida Corporación Municipal. No hubo sorpresas. Solamente la lista más
votada presentó candidato. La socialista Ana Luisa Durán Fraguas
resultó elegida por 7 votos a favor y 10 abstenciones. Gobernará, pues,
en minoría tal y como lo había anunciado con anterioridad.
En los días previos a esta elección, el desasosiego en las filas de IU
era palpable, a la espera de una llamada que nunca llegaría a
producirse. El Ayuntamiento de Villablino, de ese modo, quedaba fuera de
los pactos suscritos por PSOE e IU en la región. Lo que no deja de ser
significativo. Visiblemente, aún no se han apagado los rescoldos de la
moción de censura que en su día suscribieron IU y PP, para desalojar de
la Alcaldía a la recién investida alcaldesa. Pero seguramente que no es
esta la única razón. A lo largo de este mandato y probablemente sin
tener que esperar mucho tiempo, quizá comprobemos que existen algunas
más.
En su discurso de investidura, la alcaldesa ha solicitado la
colaboración de todos los grupos políticos. No podía ser de otra manera.
Sin embargo, ha dejado claro que en su opinión, la situación ha
empeorado durante el período de gobierno de la colación IU-PP. Al
parecer ha vuelto a crecer la deuda con la Seguridad Social y Hacienda.
Es de prever que haya sucedido lo mismo con otros proveedores y
prestatarios de servicios. Pero eso lo sabremos en las próximas semanas.
Porque lo primero que cabe esperar del nuevo Equipo de Gobierno, es que
ponga fin al oscurantismo que ha rodeado la gestión del ex alcalde
Guillermo Murias. Esa será también una inaplazable exigencia de
Los Verdes de Europa.
Queremos conocer cuanto antes el importe real de la deuda municipal. Y
por ende, queremos que lo conozcan todos los lacianiegos. Y que nadie
vea en esta actuación, otro afán que el de la transparencia democrática.
La que siempre tuvo que haber imperado, porque así lo exige la Ley que
regula el funcionamiento de las corporaciones locales.
Esta nueva corporación tiene el deber y la obligación de iniciar el
mandato modificando comportamientos y actitudes que los ciudadanos han
rechazado y censurado con su voto. El correctivo que le han infligido a
la colación IU-PP ha sido de lo más elocuente. Han sido las dos
formaciones que han descendido significativamente en número de votos y
concejales. Consiguientemente, también han quedado inhabilitadas para
formalizar cualquier pacto que pudiera suponer su continuidad en las
tareas de gobierno municipal.
Puede que esa haya sido también la lectura que la nueva alcaldesa haya
hecho de los resultados electorales del pasado día 27 de mayo. De ahí
que haya evitado cualquier atadura con IU.
IU y PP tienen que asumir plenamente la responsabilidad de su gestión.
No caben, pues, componendas que puedan suponer el menor ocultamiento.
Iniciamos una nueva etapa y conviene hacerlo con la mayor transparencia
posible. El ayuntamiento tiene que ser una casa de cristal desde el
primer día. Una necesidad que en este consistorio, más que en cualquier
otro, es absolutamente capital para abordar la complicada situación en
la que estamos.
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