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Pascal: "La verdadera moral es aquella
que se ríe de la propia moral"
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La fauna política local anda taciturna y desorientada. El despiste es
general. ¿Qué ha ocurrido? A ciencia cierta nadie lo sabe. Nos
quedaremos con una interpretación mística y alegórica. Como en el
Antiguo Testamento. Lo cierto es que el máximo responsable de cultura
del condado Pachxuezu y el investigador, antropólogo y director de "El
Mixto" se han unido en matrimonio para patrocinar el mayor evento
cultural del año. O sea, la elección del lacianiego que más méritos
atesora para alzarse con el preciado galardón de "lacianiego del año".
Hasta los colegas de Colín están atónitos por este mariage. Ni
los más conspicuos podían intuir semejante unión. Máxime, cuando hasta
hace bien poco, el concejal de cultura, era objeto de befa y mofa del
insigne escritor y principal animador del Blog que todos sabemos. Nos
consta que el propio Colín se ha agarrado más de un cabreo por el
vituperio del que en repetidas ocasiones fue objeto. De ahí nuestra
incredulidad ante lo que se ha visto y leído. Nos cuentan que hasta la
alcaldesa se ha quedado sumida en la perplejidad.
Decididamente, lo que no ocurra en Laciana es que no puede ocurrir. Sin
embargo, en esta tierra todo es posible. Y sobre todo, lo peor. Hemos
alcanzado tal grado de indignidad que todo nos da lo mismo. Con este
gesto - aunque ahora se pretenda disfrazarlo de anecdótico - Colín ha
socavado los cimientos de su credibilidad. Tanto en el plano cultural
como personal. Por muy arraigado que estuviera el evento - que no es el
caso - jamás debió prestarse a semejante mascarada. Dignidad ante todo.
En política - y más cuando se es debutante - es de imperiosa necesidad
la prudencia. Las meteduras de pata de esta índole pasan siempre
factura. Ni siquiera un populismo mal entendido pueden justificar
deslices de esta naturaleza. Tampoco el posibilismo oportunista. La
credibilidad de un político se mide por su coherencia en las acciones
que a diario desarrolla. Y a Colín, le hubiera simplemente bastado con
recordar sólo un instante, lo que decía antes de las elecciones
municipales sobre este nuevo socio recién agenciado. Una vez más se
demuestra que entre la teoría y la praxis de muchos políticos median dos
mundos. Si este es el resultado del cambio anunciado, lo que
previsiblemente nos depara el futuro, es como mínimo para salir
corriendo de Laciana. ¡Vaya decepción!
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