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LOS
VERDADEROS RESPONSABLES DEL DESAGUISADO
20/10/2009
 .jpg) "Como
consecuencia de que tras dieciocho meses de continuados aplazamientos no
había rendido ninguna de las cuentas generales, el Pleno del Tribunal de
Cuentas de 29 de enero de 2009 impuso a la alcaldesa una multa de 901,52
euros".
(Página 10)
Ningún gobernante o gestor público decente debería temer a la
transparencia. Sin embargo, desde hace muchísimos años, en el
ayuntamiento de Villablino los gestores municipales huyen de la
transparencia como los gatos del agua caliente. La razón de su
atrincheramiento en ese búnker de la opacidad, hoy gracias al Tribunal
de Cuentas ya la conocemos todos. En el Ayuntamiento de Villablino
se ha manejado el dinero público con mucha soltura y sin ningún control.
El desbarajuste es de tal calibre, que hasta el Tribunal de Cuentas se
ha visto obligado a sancionar a la alcaldesa y senadora socialista, Ana
Luisa Durán, por su falta de cooperación en el proceso de fiscalización
de las cuentas municipales. Una afrenta pública que ningún político
decente soportaría, a no ser que sólo estuviera en política por interés
personal. O sea, por el disfrute de todos los privilegios y aditamentos
aparejados al cargo. Y en el caso de una senadora y alcaldesa son
muchos.
El descomunal desbarajuste financiero que en sendos
informes ha puesto de manifiesto el Tribunal de Cuentas y que ronda los
tres mil millones de las antiguas pesetas de deuda, es la
consecuencia de una política de opacidad que los socialistas, con Pedro
Fernández a la cabeza, inician conscientemente en el año 1987. Lo
primero que hacen nada más llegar al poder, es liquidar todos los
instrumentos y mecanismos de control ciudadano existentes. Desaparece la
revista municipal "Laciana Actualidad", las sesiones del Pleno de la
Corporación dejan de celebrarse mensualmente y los miembros corporativos
ya no se someten a las preguntas o críticas del público asistente,
puesto que éste ya no puede intervenir en las mismas tal y como lo
ha venido haciendo desde el año 1979. Una democracia para el pueblo,
pero sin el pueblo. El resultado de aquella gestión es sobradamente
conocido. Sospechas de corrupción, amiguismo, nepotismo, falta de
información, opacidad, una deuda desmesurada y un largo suma y sigue. Lo
que en Laciana se llegó a calificar como de lluvia ácida.
Con la llegada al poder de IU, en buena lógica cabía
esperar que Guillermo Murias restablecería los mecanismos de control y
participación ciudadana que los socialistas se habían cargado. Pues
bien, nada de eso sucedió. Los diez años de Murias al frente del
consistorio casi han hecho olvidar los ocho del clan de los Fernández.
Sospechas de corrupción, amiguismo, nepotismo, falta de información,
opacidad y un largo suma y sigue... Los lacianiegos acabaron hasta la
coronilla de IU y vuelta a empezar. Otra vez los socialistas al poder.
Eso sí, con la inestimable ayuda de quienes todos sabemos. Lo cierto es
que todo siguió igual. Ni transparencia, ni participación ciudadana ni
leches en vinagre. Al igual que para Fernández y para Murias, para Durán
esto también es cosa de una élite muy selecta. O sea, de una camarilla.
Y así es como un Ayuntamiento llega a la bancarrota y a ser el
hazmerreír de media España. Porque entre los telediarios y el Boletín
Oficial del Estado, a estas alturas muy pocos ignoran donde está
Villablino y las hazañas de su clase política. Como dice este mensaje
que hemos recibido ayer
"Lo mejor va a ser decir k no somos de laciana ni kerer saber nada xk
es de vergüenza......"
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