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VICTORINO
PERSISTE Y FIRMA
05/05/2009

La información inducida. O sea, la oficial. La que
suministra el poder y que paga a golpe de faldón, especial fiestas y
anuncios oficiales, pero que en realidad pagamos todos, porque el poder
siempre tira con pólvora ajena. Esa información no nos ha contado que a
lo largo del pasado fin de semana, el trasiego de maquinaria entre El
Feixolín y Fonfría ha sido incesante.
Los Hombres de Victorino han recibido instrucciones.
De momento nos vamos para Fonfría. Eso sí, tenemos intención de volver
al Feixolín, porque nuestros amigos socialistas nos han prácticamente
garantizado, que sus amigos populares - que también son nuestros amigos
- informarán favorablemente todo lo que les pongamos encina de la mesa.
Lo que ocurre es que tenemos que ser obedientes y no joder la procesión
ahora que unos y otros entran en capilla electoral. O sea, que hasta que
pasen las europeas agazapados como los conejos en la madriguera. Esa es
más o menos la liturgia puesta en practica por los cabezas pensantes del
amigo de los socialistas y dueño y señor del condado pachxuezu.
En El Feixolín queda una especie de semblante de
unidad de restauración. Es decir, nada. Porque si algo está fuera de
toda duda, es que al magnate del carbón el tema de la restauración le
importa un bledo. Doble contra sencillo que las huellas de la barbarie
quedarán ahí de por vida. Exactamente como ha ocurrido en Leitariegos y
en todos los lugares por donde pasan estos depredadores de la público.
Victorino está afanado en otros menesteres de mayor
enjundia. En conseguir que el Gobierno que preside su amigo José Luís le
haga un traje a medida al carbón que él extrae - incluso ilícitamente -
y al que también importa. Pide que se incentive aún más el autóctono.
Aunque después nadie controle si una parte del importado se cuela como
nacional. No sería la primera vez. Un negocio redondo. Actualmente
la tonelada de autóctono se cotiza a 90 euros y la de importación a 70.
La eléctricas dicen - y si no lo dicen lo aplican - que se atienen
a la ley de la oferta y de la demanda. Los stocks están hasta arriba y
el que tenga problemas que los solucione. El Musel de Gijón está hasta
los topes de carbón. Nadie tiene prisa por sacarlo de ahí. Y menos hasta
que no se garanticen nuevos incentivos. Lo que sucede, es que la
cuestión no es tan sencilla. El Gobierno español está en el punto de
mira de la CE y puede acabar siendo llamado al orden por competencia
desleal.
En cualquier caso, sea cual sea el desenlace de este
nuevo episodio del chantaje protagonizado por el amigo de los
socialistas, los lacianiegos tienen que saber - y que después hagan de
su capa un sayo - que Victorino Alonso no tiene la menor intención de
renunciar a ninguno de los proyectos de explotación a cielo abierto de
los anunciados en su día. Es más, también tiene intención de explotar en
Muxiven. Y todo eso se está gestionando con gran armonía entre las tres
partes. PSOE, PP y EMPRESA. A los comparsas sindicales ni los
mencionamos, forman parte de la empresa. En resumen, que las máquinas de
Victorino sólo se han ido en comisión de servicio a Fonfría. Su
intención es que vuelvan al Feixolín para finalizar el desastre
iniciado. Y a continuación pasen al Pando y así suma y sigue. De momento
ya se han metido en terrenos del pueblo de El Villar y nadie ha dicho ni
pío. La Junta Vecinal socialista asiente y consiente. Entre furtivos
anda el juego.
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