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LACIANA
Y CASBAS
Por sus obras los conoceréis. O la
cabra siempre tira al monte.
23/05/2009
Antecedentes
Heraldo de Aragón
(05-05-09)
FIMBAS S.A.
Alto Aragón y Radio
Huesca (22-05-09)
El
Ayuntamiento de Casbas de Huesca y el de Villablino tienen en común la
desagradable presencia en su término municipal de un inquilino indeseado
y de unos políticos, digamos dudosos... Un depredador de la naturaleza
que hace años decidió ponerse la Ley por monteara y desde entonces campa
a sus anchas a lo largo y ancho de este país. Encausado en Extremadura,
en Aragón, en León, en Asturias... En fin, su presencia no pasa
inadvertida en ninguna parte. Entre otras muchas razones porque
siempre hay políticos y funcionarios dispuestos a echarle una mano. A
cambio de qué no lo sabemos, pero podemos intuirlo.
El yacimiento neolítico de la cueva de Chaves era una
joya del patrimonio histórico aragonés, pero la mala fortuna ha querido
que la finca donde se ubica sea de propiedad privada. Parece ser que un
tal Victorino Alonso podría ser su dueño. Al menos eso es lo que cuentan
los ecologistas y los medios de comunicación aragoneses. Y a juzgar por
la forma de actuar, todo parece indicar que están en lo cierto. En
Casbas como en Laciana, la misma pasividad de las administraciones
públicas ante la ilegalidad continuada. En Casbas tres años de
ilegalidades insultantes y en Laciana desde que pisó esta tierra, hace
ya más de tres lustros.
Hace unos 30 años un grupo de empresarios -
probablemente de los del pelotazo - no se anduvo con chiquitas y compró
el pueblo deshabitado de Bastarás para convertido en coto privado
de caza. Así es como los nuevos ricos cambian de estatus. Lo primero que
hicieron fue vallar - por donde les salió de las narices - todo ese
término municipal. Y acto seguido introdujeron corzos, ciervos, muflones
y otras especies de caza mayor, para uso y disfrute propio y ajeno. En
estas cacerías además de asesinar se hacen negocios - no siempre limpios
- amistadas y puede que hasta se prevarique. Vaya usted a saber. Porque
lo que sí sabemos, es que los invitados de estas cacerías son gentes
pudientes e influyentes. Políticos, magistrados, altos funcionarios,
empresarios etc. O sea, como en la época de Franco. Pues bien, desde
hace tres años las máquinas presuntamente de Victorino - porque de ese
material tiene una montonada - están arrasando un espacio que cuenta con
varias figuras de protección. Algo que a los lacianiegos nos suena.
Para que una situación de esta naturaleza se pueda
producir es necesaria la colaboración de las autoridades - sea por
acción u omisión - pero colaboración al fin y al cabo. Y por ahí tendría
que empezar la Fiscalía Anticorrupción. Por investigar a esas permisivas
autoridades. Seguro que tirando de ese hilo se llega al ovillo. Algo así
como los trajes de Camps. Desde luego, por todo lo que sabemos y lo que
intuimos está claro que todas estas fechorías a algunos no les salen
gratis. De la misma manera que está más claro que el agua, que los
desaguisados de todos estos impresentables siempre los pagan los mismos.
La naturaleza y los ciudadanos.
¿Cuándo la Fiscalía Anticorrupción va a tomar la
decisión de investigar a fondo las irregularidades cometidas por las
empresas de Victorino Alonso? ¿Cuándo la Justicia va a tomarse en serio
las andanzas de este empresario y de todos sus valedores?
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