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Hoy, después de leer
la columna de Chencho, la opinión de Los Verdes de Laciana sobre
la fantasmagórica autovía está algo menos huérfana que hace un par de
días.
“Indecencia política y
halagos de oportunistas, con una autovía fantasma como telón de fondo
31/01/06”
Presumiblemente esta
opinión, tampoco cambiará aquellas ancladas en el oportunismo electoral
que recorre Laciana. IU, PSOE y PP seguirán defendiendo lo indefendible,
por absurdo que parezca. Las tres formaciones tienen el convencimiento
de que la defensa de este proyecto fantasma puede acarrearles beneficios
electorales. Y como su horizonte se limita a la cuenta de resultados del
partido, pues van a seguir machaconamente con el mismo estribillo:
“Laciana no puede quedarse aislada”
Pues
claro que la prioridad a la hora de invertir los fondos mineros tiene
que huir de las ocurrencias fantasiosas, propagandísticas o,
simplemente, electoralistas. Pero meter eso en la mollera de
determinados políticos es harina de otro costal.
No
obstante, Los Verdes de Laciana seguiremos insistiendo en la
necesidad de que se celebre cuanto antes, un debate público para
confrontar opiniones y propuestas sobre este asunto. La portavoz del
grupo socialista en el ayuntamiento de Villablino ya ha manifestado su
disposición favorable. Ahora les corresponde a los portavoces de IU y PP
expresar su posición al respecto.
En
cualquier caso, la columna de Chencho, se celebre o no ese debate, es
una pieza muy interesante para incorporarla a ese dossier que
determinadas formaciones políticas deberían empezar a constituir, para
no seguir tocando de oído.
Publicado en el Diario de León
Jueves 2
de Febrero de 2006
Autovías como setas
JUAN F.
PÉREZ CHENCHO
EL LÍDER nacional de Izquierda Unida, Gaspar LLamazares, visitó
la comarca de Laciana y aprovechó el viaje para proclamar lo
obvio: que las inversiones del Plan del Carbón deben
concentrarse en los municipios mineros. Y que han de ser
dirigidas -cito textualmente- «a la reactivación económica y a
la creación de empleo». Ese es el espíritu del Plan del Carbón.
Sin embargo, en los últimos tiempos se han producido no pocos
intentos por tergiversarlo. Citaré sólo dos, aunque hay muchos
más. El primero, por querer beneficiar a municipios que no son
mineros. El segundo intento es pretender destinar esos fondos a
grandes vías de comunicación que enlacen provincias y
comunidades autónomas. En los últimos diez días hemos leído toda
una orgía de reivindicaciones. Como si se reprodujeran como las
setas. Tengo anotadas -igual se me escapa alguna- las
siguientes: la Sahagún/Palencia, la León/Villamanín, la
Ponferrada/La Baña, la de Mansilla de las Mulas/Cistierna y, por
último, la que más justificación tiene: la de Toreno/Bembibre.
Evidentemente, todavía habrá más ayuntamientos que aspiren a su
autovía. Ya estamos en precampaña municipal y autonómica. Si un
corregidor es capaz de ser reelegido por unir las dos orillas
del río con un puente; si otro lo consigue por levantar un
frontón, aunque no haya jóvenes en su municipio para estrellar
la pelota, u otro por asfaltar una acera para que sus convecinos
no se mojen los zapatos al acudir a misa los domingos,
imagínense ustedes si les cae la breva y le conceden una
autovía. La repera. Esta política es como la que califican en
Galicia con el sambenito de «la boina». Pero conviene sembrar
sensatez y no crear falsas expectativas. Como ya deberían saber
populares y socialistas, cuando no existe un riguroso ejercicio
de «pondus», las falsas expectativas terminan volviéndose en
contra de quienes las prometen o apadrinan. Hemos escuchado
muchas veces en los últimos tiempos las declaraciones del
corregidor de La Pola de Gordón. Su municipio está de moda. Unas
veces porque la Junta se ha volcado en proyectarlo, y otras
porque ahora es nudo gordiano en la comunicación ferroviaria con
Asturias. Castañón ha dicho varias veces, que de los mil
trabajadores actualmente empleados en la construcción de los
túneles para el Ave, una mayoría ha preferido vivir en León. En
la capital. Van y vienen por la carretera nacional. Argumento de
cajón: si en lugar de carretera nacional fuera una autovía,
serían muchos más los trabajadores que hubieran optado por fijar
su domicilio en León. Todo lo anterior invita a otra reflexión
de este calado: Si no hay un desarrollo endógeno e industrias
alternativas en los ayuntamientos mineros, las autovías pueden
servir para acabar de despoblar las zonas mineras. Por eso mismo
es obligado que la prioridad de los fondos esté en la
reindustrialización y no en ocurrencias fantasiosas,
propagandísticas o, simplemente, electoralistas. Las autovías no
crecen como las setas. Y, además, un kilómetro de brea y
alquitrán, en doble vía, supone un coste superior a todos los
refugios de setas de la provincia.
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