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Al señor presidente de
la Diputación de León, Javier García Prieto, la política
doméstica le aburre soberanamente. Su predilección por la “Alta
Política” ha quedado reflejada en la última sesión del Pleno de la
Corporación Provincial, celebrada el pasado 26 de octubre de 2005.
Un día grande e
histórico para nuestros políticos provinciales. Sin su sesuda,
inteligente y brillante aportación, el proyecto de Estatut catalán y la
OPA de Gas Natural sobre Endesa, serían documentos ramplones, anodinos e
incompletos. Hoy, después de haber sido tamizados por los políticos
leoneses, sendos proyectos están indudablemente mucho mejor. A nadie le
cabe la menor duda de que las aportaciones de la Diputación, son
definitivas y cambian el curso de la historia.
El tufo partidista
apesta y el ridículo es espantoso. ¿Cómo se puede ser tan cursi y cobrar
por ello?
Ahí tienen a sus
señorías obedeciendo las ordenes de sus respectivos aparatos de partido,
porque de otro modo ya saben lo que les espera. Pérdida de empleo y
sueldo. En eso han convertido la política. En un sindicato de intereses.
Después se lamentan los políticos de la poca credibilidad que tienen en
la sociedad.
Desde luego, el señor
presidente, García Prieto, por lo menos en Laciana tiene cada vez menor
predicamento. Desde que tomó posesión del cargo, lo más sobresaliente
que ha hecho por esta tierra, ha sido inaugurar una placa
conmemorativa – con su nombre, claro está - en el Albergue de
Leitariegos. Éste es también de los que le gusta ir dejando huellas de
su paso por la historia provincial. Aunque en este caso nada haya tenido
que ver con la Estación Invernal. A partir de ahora ya se verá.

En cambio, por su
condición de presidente de la Institución Provincial, sí tiene mucho que
ver con la preservación del patrimonio natural de la provincia. Pero a
juzgar por su comportamiento, da la impresión de que sólo con el de
determinadas zonas de la provincia. Por ejemplo, con el patrimonio
natural de Laciana nada en absoluto. Que el empresario minero más
poderoso de este país, Victorino Alonso, reviente ilegalmente uno
a uno todos los montes del Valle, eso le importa un bledo. Para eso el
tema es competencia del Ayuntamiento y de la Junta de Castilla y León.
Esa es la teoría que sostiene García Prieto.
Quizá por eso no ha
tenido la deferencia de contestar a la carta que Los Verdes de Laciana
le remitieron el pasado 6 de julio. Tenemos un presidente provincial muy
bien pagado, pero extremadamente mal educado. En fin, cuando vuelva a
Laciana lo recibiremos con todos los honores que se merece.
La carta en cuestión
sólo pretendía que el destrozo del patrimonio natural de Laciana,
tuviera la misma consideración política que la del valle del Curueño.
Si en su día la
Diputación aprobó por unanimidad, una moción oponiéndose a las
pretensiones de la Compañía Eléctrica, tendentes a la instalación de una
línea de alta tensión en el valle del Curueño, no nos parecía
descabellado solicitar que hicieran lo mismo con las de MSP y sus
explotaciones de carbón a cielo abierto. Esas si que están destrozando
de forma irreversible el Valle de Laciana. Que como bien saben todos los
miembros de la Corporación Provincial, es Reserva de la Biosfera desde
el año 2003.
Bien es verdad que la
petición de Los Verdes de Laciana no estaba avalada nada más que por la
legalidad y el sentido común. No iba acompañada de 200 firmas de
intelectuales, de artistas, de profesionales de diversa índole, ni por
supuesto, de la del padre del presidente Zapatero.
Pero ni la legalidad
ni el sentido común han merecido la menor consideración de sus señorías.
A las que a tenor del comportamiento
demostrado, todo parece indicar que les importa un rábano lo que ocurre
en Laciana.
Y menos aún, lo que en
reiteradas ocasiones han puesto de manifiesto y por separado, El
Defensor del Común y La Comisión Europea.
A los políticos con
despacho y sueldo en el Palacio de los Guzmanes, les interesa mucho más
la política Nacional e Internacional, por eso nos va tan bien a los
leoneses.
Una de las provincias
del país que menos crecimiento económico ha experimentado en la última
década. Cuando gobernaba el PP, el PSOE decía que la culpa la tenía
Aznar. Ahora los del PP dicen que la culpa la tiene Zapatero. Como se
puede observar, todos ellos tienen una imaginación desbordante.
El proyecto de Estatut
catalán, la OPA de Gas Natural sobre Endesa o la Música en Pravia están
muy bien como temas de debates partidistas, pero Los Verdes de
Laciana que somos mucho más prosaicos, exigimos soluciones. Y
se las exigimos a quienes nos representan y cobran por ello.
Pues entendemos que si
la política Nacional e Internacional tienen cabida en los Plenos de la
Diputación de León, los problemas “domésticos” de Laciana también son
importantes, para muchos leoneses y desde luego, para todos los
lacianiegos.
Laciana, 27 de octubre de 2005
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