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Los Verdes estamos
convencidos de que el verdadero riesgo es quedarse incrustados en el
inmovilismo. Como simples espectadores. Porque así es como desearían los
partidos políticos tradicionales que siguieran los lacianiegos.
El esfuerzo de
proponer alternativas siempre resulta estimulante y creativo. Cierto es
que a muchos les produce verdadero pánico. Esencialmente a aquellos que
están aferrados al poder.
El referéndum es
sólo el inicio de un camino, que ha de llevarnos a algún lugar, sólo si
lo transitamos en compañía de un número cada vez mayor de lacianiegos,
que no se conforman con seguir siendo meros espectadores.
El referéndum
constituye una radical defensa de DEMOCRACIA PARTICIPATIVA.
Saliéndose así de la órbita de los modelos organizativos que tienen los
partidos políticos tradicionales. Incluidos aquellos que se proclaman
progresistas, más o menos representativos, pero escasamente
participativos.
Conocemos sus
discursos y sus liturgias, todas ellas con marcado carácter dirigista y
persiguiendo el mismo fin. Uniformizar el pensamiento, para de ese modo
crear falsas fidelidades y perpetuar un modelo de decisión piramidal. Un
modelo que la propia realidad se encarga día a día de demostrar que está
obsoleto y que es casi reaccionario. Esencialmente, porque pone en
evidencia conductas no éticas. Aflorando cada vez más los casos de
corrupción.
El referéndum es
también el mejor método para combatir la duda. Porque cuando la duda se
instala para justificar la falta de acción, entonces ya se convierte en
perversa.
Que no se
preocupen nuestros detractores, que por muy osado que parezca, no nos
hemos lanzado a la piscina sin comprobar previamente que estaba llena.
El baño será un verdadero placer y muy refrescante para todos los
lacianiegos. Que nadie dude de que saldremos aún más limpios y
creativos.
Los Murias, los
Pastor y las Durán que sigan con sus soflamas y ruedas de prensa
diarias, diseñando futuros que sólo existen en su imaginación. Es
grotesco que nos hablen de inversiones multimillonarias en el
ayuntamiento más endeudado de la Comunidad Autónoma de Castilla y León y
al que hace bien poco aún le cortaron el suministro de energía por falta
de pago.
De gestores así
poco o nada se puede esperar. Naturalmente, mientras hacen castillos en
el aire no se habla de las ilegalidades del cielo abierto, ni de la
bancarrota financiera, ni del amiguismo, ni de otros trapicheos. Pero el
pueblo de Laciana ya les tiene tomados a todos la radiografía.
El referéndum es
para ellos la prueba de fuego que quieren evitar, pero lo van a tener
muy difícil. Porque se les agota el tiempo y el crédito. Demostrando que
tienen miedo al veredicto de las urnas ponen al descubierto sus propias
miserias.
Hoy, Guillermo
Murias ya no engaña a nadie, salvo a sus incondiciones dogmáticos. Su
aparente tono moderado, no es más que apariencia. Detrás se oculta un
dirigente político sin ideas ni soluciones. Con un discurso cansino y
trasnochado.
Un hombre sin
fuerza moral para exigir a los demás que cumplan lo que él no es capaz
de cumplir a diario.
No, no es
arriesgado haber propuesto la celebración de un referéndum para que los
lacianiegos ejerzan sus derechos cívicos y democráticos. Lo arriesgado
es no convocarlo y el tiempo lo demostrará.
Para IU, las
próximas elecciones municipales, más que una derrota electoral, van a
ser un canto fúnebre. Y algunos de sus militantes ya están empezando a
hacerse a esa idea. Quizá por eso han empezado a moverse para que Murias
no encabece la candidatura. Y esto no pertenece al dominio de la
especulación. Tenemos constancia fehaciente de que algunos militantes
del PCE ya han tomado contacto con posibles candidatos para presentar
una propuesta alternativa.
El cielo abierto y
Victorino Alonso van a convertir a más de uno en cadáver político antes
de tiempo. Pero no bastará con una renovación de personas. Laciana
necesita una renovación de ideas y proyectos. Y sobre todo, necesita a
equipos en los que ninguno de sus miembros esté o haya estado vinculado
a la MSP.
Porque de lo
contrario, todos sabemos quien seguirá dictando las pautas de
comportamiento y de actuación del ayuntamiento.
El referéndum lo
quieran o no se acabará imponiendo. En esta primavera recién nacida o en
la próxima. De eso, a Los Verdes no nos cabe la menor duda.
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