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Los trabajadores del Cielo Abierto de EL FEIXOLÍN habían sido advertidos
por sus encargados. Aquellos que desafíen las ordenes del dueño serán
despedidos al finalizar el contrato temporal.
En esta ocasión el ingeniero, un tal Santamaría, utilizó a los
intermediarios para el recado.
Pero medio centenar de trabajadores consideró que su dignidad valía
mucho más que el contrato basura que tienen y acudieron a la asamblea.
Una asamblea que inicialmente estaba prevista para la una y media de la
tarde en el tajo, pero que para mayor seguridad hubo de trasladarse para
las cinco de la tarde del sábado día 17 y en los locales de UGT de
Villablino.
Contó con la presencia de los secretarios comarcales de UGT y CC OO en
Laciana, para tratar el tema de los cinco trabajadores despedidos por
Victorino Alonso.
Un despido que tiene valor de ejemplo. Un chantaje más. El empresario
está dispuesto a hacer lo que sea menester para impedir que sus
trabajadores se organicen y defiendan sus derechos laborales.
Y aquellos que desafíen sus ordenes ya saben lo que les espera, correrán
idéntica suerte que sus cinco compañeros.
Ya veremos si el singular empresario cumple su amenaza y se sale con la
suya. Y en ese caso, ya veremos también la reacción del resto de los
trabajadores y de sus organizaciones sindicales.
Si toleran una nueva tropelía, todos serán responsables. No valen
excusas. Los trabajadores del cielo abierto merecen exactamente la misma
consideración que los mineros de interior.
El carbón en térmica tiene exactamente el mismo precio. Sin embargo, los
trabajadores de cielo abierto tienen contratos y sueldos basura.
Además, de estar sometidos a toda suerte de vejaciones. ¿ O no señor
Santamaría?
¿Acaso es incierto que se les humilla haciéndoles cargar y descargar
innumerables veces una carretilla de escombro?
¿No es cierto que se les obliga a aporrear hasta la extenuación una roca
a mazazos?
¿Le suena lo de la sierra de madera y el trozo de hierro? Otro ejemplo
de la perversidad que anida en algunos individuos que obligan al
trabajador a serrar hierro con madera.
¿Increíble verdad? Pues no, estas son sólo algunas de las humillaciones
que tienen que soportar los díscolos trabajadores que infringen el
reglamento del dueño.
Eso y dejar sus teléfonos móviles en casa. O comer el bocadillo con las
manos sucias y en las cabinas de sus maquinas, por ejemplo.
Pero lo más insólito, es que un responsable sindical de UGT aconseje a
los cinco despedidos aceptar la reintegración al puesto de trabajo, a
cambio de 45 días de sanción con suspensión de empleo y sueldo.
Naturalmente, también tendrían que seguir aceptando las mismas
condiciones laborales que hasta ahora.
Y apostille, que se tienen que dar por satisfechos, porque ya saben que
el empleo escasea.
¿Cómo es posible que se haya podido llegar tan bajo en el mundo
sindical? ¿Cómo es posible que la perversión haya alcanzado estos
niveles?
Decididamente, Laciana está mucho más enferma de lo que algunos
creíamos. No sólo hay un empresario impresentable, de su catadura moral
también hay más de un sindicalista.
Por llamarles de alguna manera, claro está.
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