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El alcalde de
Villablino, Guillermo Murias, el Delegado Territorial de la Junta
de Castilla y León, Eduardo Fernández y el singular empresario
minero, Victorino Alonso son unos verdaderos maestros del engaño
y consumados expertos marrulleros.
Su connivencia
para obstaculizar la acción de la justicia es tan evidente que ya
resulta incluso repugnante. Y esa percepción no sólo la tenemos Los
Verdes, sino que es compartida por un sector muy amplio de la ciudadanía
de Laciana. E incluso, por cualificados militantes de la coalición de IU
que capitanea el regidor lacianiego.
La actividad
extractiva en la explotación de “EL Feixolín” debía haberse paralizado
por orden del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, el
pasado 25 de octubre de 2005. Sin embargo, merced a toda suerte de
técnicas dilatorias utilizadas por estos tres señores, la explotación
sigue en plena actividad. Y mucho nos tememos que así va a seguir.
El nuevo y
obligado decreto dictado por el alcalde el pasado día 12, tiene todos
los visos de acabar como los anteriores. Es decir, en papel mojado. Pues
no es la primera vez que el alcalde afirma una cosa y hace justo la
contraria.
Y en esta ocasión
las dudas sobre sus intenciones son más que razonables. Pues justo nada
más firmar el decreto de paralización de toda actividad extractiva, en
rueda de prensa, anuncia que el próximo miércoles dará instrucciones a
la Policía Municipal para que vigile y eventualmente prohíba, el
transito de camiones a la explotación.
No es necesaria
una gran perspicacia para comprender que esta medida no sólo es
insuficiente, sino que constituye un nuevo engaño para burlar la acción
de la Justicia. Pues que no se transporte el mineral no significa en
modo alguno que no se extraiga. De hecho, Los Verdes tenemos constancia
de que MSP tiene intención de almacenar el carbón en dos emplazamientos
acondicionados al efecto en las inmediaciones de la propia explotación.
Si el alcalde
tuviera realmente voluntad de cumplir rigurosamente la resolución
judicial, lo que tendría que hacer es precintar la explotación. De ese
modo, sí se paralizaría la actividad extractiva. Y sólo una vez aprobado
el plan de restauración se levantaría el citado precinto.
Todas las demás
medidas son una continuidad de las anteriores. O sea, puro engaño. Y a
estas alturas ya no convencen a nadie. Ni siquiera a quienes han venido
resistiéndose a creer que el alcalde no ha estado actuando de mala fe.
Guillermo
Murias
ya no es acreedor de ningún margen de confianza suplementario. Porque a
lo largo de todo este conflicto y en los momentos decisivos, siempre ha
inclinado la balanza del mismo lado. Y por ello, seguro que Victorino
Alonso le está enormemente agradecido.
De poco le sirve
al regidor invocar los chantajes del empresario, como por ejemplo, la
habitual retención de nóminas a los trabajadores, cada vez que el
conflicto amenaza con poner en riesgo sus planes.
Victorino
Alonso
es in infractor consumado. Y lo que nadie le puede tolerar, es que siga
perpetuando la infracción utilizando a los trabajadores como moneda de
cambio. Ese odioso y repugnante chantaje no se le puede tolerar nadie. Y
menos aún, lo puede tolerar la primera autoridad municipal. De los
sindicatos ni siquiera hablaremos, porque hace ya demasiado tiempo que
han demostrado con creces su ineficacia.
Guillermo
Murias
con su incalificable actuación – y en la parte que le compete -está
demostrando que administra la justicia de muy diferente manera, en
función de quien sea el destinatario de su acción. A ningún ciudadano
del municipio le ha tolerado hasta ahora lo que le ha tolerado a
Victorino Alonso. Quizá algún día los lacianiegos lleguemos a
conocer las poderosas razones que se ocultan detrás de tanta conducta
incomprensible.
Pues que nadie
dude de que el singular empresario acabe quemando las naves si no logra
salirse con la suya. Y ese día, probablemente más de uno tenga que
responder de su actuación ante la Justicia.
Todo es demasiado
turbio en este asunto como para creerse que todos los actores de esta
comedia bufa están inmaculados. Muchos esfuerzos tendrán que hacer los
dirigentes y militantes de IU, para seguir exhibiendo el estandarte de
la honradez. En Laciana, por lo menos, esta coalición política ya no es
un referente de casi nada. Ni siquiera de lo que muchos creíamos. Es
decir de honestidad.
Para entender
parte de las reservas que Los Verdes volvemos a expresar sobre la
conducta y el comportamiento de Guillermo Murias, es obligado
analizar con detenimiento el contenido de estos dos últimos documentos:
Pincha aquí para leer la última resolución judicial sobre “El Feixolín”
Decreto de paralización dictado por el alcalde el día 12 de mayo de 2006
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