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El
derrumbamiento producido por las lluvias ha dejado el descubierto esta
bomba de relojería
Ojo, porque seguro que desde el ayuntamiento también
tipifican esta denuncia como una nueva “alarma social”. Una más
de Los Verdes. Sin embargo, ahí están las imágenes para testimoniar de
esa cruda y alarmante realidad que padecemos en Laciana.
Estas fotografías han sido tomadas el pasado día 22 y se
refieren a la escombrera situada en las inmediaciones del “Pozo
Calderón”. Como se puede apreciar, parte de esa escombrera se derrumbó
por el efecto de las lluvias caídas durante esos días. Dejando al
descubierto auténticas bombas de relojería. Pues todos esos materiales
sepultados bajo toneladas de estériles, además de ser altamente tóxicos,
tienen una larga vida. Consiguientemente, tarde o temprano sus efectos
se harán notar.
Y el problema es que no es este el único caso. En los
huecos de las explotaciones a cielo abierto duermen toneladas de aceites
usados, de chatarra, de neumáticos, de lodos y otros productos
peligrosos. Y al igual que en el caso de la escombrera de Calderón, la
contaminación de esos subsuelos acabará pasando a los acuíferos.
Esto no es alarma social, sino irresponsabilidad de un
empresario y de quienes miran para otro lado. Los Verdes, a diferencia
de quienes practican la política de la avestruz, lo único que hacemos es
dar fe de lo que está ocurriendo, con el fin de que la ciudadanía tome
conciencia de una situación que no debería serle ajena, porque en juego
está su calidad de vida y hasta su propia salud.

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