|
De nada le sirvió
la mentira. Ni una sola intervención apoyó sus tesis. El presidente de
la Junta Vecinal de Caboalles de Abajo está más solo que la una. Hasta
los miembros de su equipo baten en retirada. Cualquier representante del
pueblo con un mínimo sentido de la dignidad dimitiría. Pero él
probablemente no lo hará. Sus jefes no se lo van a permitir. Es decir,
Victorino Alonso y los dirigentes del PSOE en Laciana.
El concejo
celebrado en Caboalles de Abajo el pasado domingo, puso de manifiesto
una vez más, que los vecinos siguen oponiéndose mayoritariamente a las
explotaciones a cielo abierto. Y sobre todo, que no confían en absoluto
en el Presidente de la Junta Vecinal.
El espectáculo fue
bochornoso. Gritos, abucheos, descalificaciones, mentiras,
contradicciones, para que al final, todo acabara como el rosario de la
aurora. No fue capaz de sacar adelante lo que pretendía. Es decir, el
convenio con MSP.
Varios asistentes
no daban crédito a lo que estaban oyendo. Afirmar como lo hizo el
Presidente de la Junta, que el ayuntamiento había otorgado la licencia
para explotar Leitariegos en el año 1985, era un atentado contra la
historia. Sólo un indocumentado o un mentiroso podía sostener semejante
barbaridad.
Sobran documentos,
incluida una sentencia del Tribunal Supremo, que demuestran que nada de
cuanto ha dicho el Presidente de la Junta es cierto. Pero entonces, ¿por
qué se ha metido en este berenjenal? Pues sencillamente, porque sus
jefes le han ordenado que creara la mayor confusión posible, para así
justificar las ilegalidades actuales.
Pero no contaban
con la reacción de los vecinos. Muchos de los cuales sí habían estado en
Leitariegos durante los 48 días y 48 noches que duró la ocupación, para
impedir que se consumara la tropelía que todos conocemos.
Y si al final
fueron desalojados por las Fuerzas de Orden Público, este hecho no
significaba que se hubiera restablecido la legalidad. Simplemente
actuaron por orden de la Audiencia Territorial de Valladolid, que
temerariamente anuló el decreto de paralización dictado por el alcalde
de Villablino.
Temerariamente,
porque años más tarde el Tribunal Supremo le daría la razón al
ayuntamiento. Bien es cierto que demasiado tarde, puesto que la
explotación ya estaba cerrada. Sin embargo, esta sentencia creó un
precedente y sentó jurisprudencia. Hoy ya nadie cuestiona la necesidad
de estar en posesión de las correspondientes autorizaciones municipales,
para explotar a cielo abierto.
Pero el Presidente
de la Junta, no sólo mintió una vez, sino que lo hizo en repetidas
ocasiones. Por ejemplo, sosteniendo que el pueblo de Caboalles de Abajo
nada percibió por dicha explotación.
El Presidente de
la Junta, debe de ser el único vecino de Caboalles de Abajo, que a estas
alturas aún ignora que los terrenos en cuestión son propiedad de la
Fundación Carballo. O sea, de propiedad privada. Consiguientemente, la
Junta Vecinal, por razones obvias, nada pintaba en este asunto.
Hay que ser muy
corto o estar muy pillado, para arriesgarse como él lo hizo,
adentrándose en un terreno tan resbaladizo.
Podría haber
elegido otra línea argumental que la mentira. Así lo único que consiguió
es perder la poca credibilidad que le quedaba. Salió del concejo
derrotado y sin ningún apoyo.
Por eso, en
Caboalles de Abajo, a partir de ahora, MSP lo tiene más difícil. Ni el
camelo del Museo, ni los puestos de trabajo, ni otras muchas promesas
van a tener la acogida esperada. Porque si algo quedó claro en el
concejo, es que los vecinos siguen oponiéndose férrea y responsablemente
a las pretensiones de Victorino Alonso.
No es aventurado
imaginar que después de este nuevo y sonoro fracaso, el Presidente de la
Junta Vecinal no volverá a convocar nuevos concejos para tratar el
asunto del cielo abierto.
De todos modos,
reiteramos que después de lo ocurrido, sin aún le queda un mínimo
sentido de la dignidad, lo mejor que puede hacer es marcharse a su casa.
Un representante
del pueblo que ha sido tan vapuleado como él lo fue, ya no tiene la
menor credibilidad para seguir representando dignamente a sus vecinos.
|