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El
pasado día 17 de abril, el Consejero de Medio Ambiente de la Junta de
Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, en compañía de un
nutrido sequito de compañeros de partido y el habitual regimiento de
autoridades locales, inauguró oficialmente la Estación de Depuración
de Aguas Residuales del municipio de Villablino.
El
evento sirvió para hacerse la foto y pronunciar grandilocuentes
discursos. Al fin y al cabo para eso vinieron desde Valladolid y León.
No en vano estamos en precampaña electoral y hay que multiplicar las
visitas y el contacto con el pueblo, inaugurando lo que sea menester.
Pero
la otra realidad es bien distinta. Porque la depuradora en cuestión es
una auténtica chapuza. Y si no que se lo pregunten a los empleados
municipales, que día tras día tienen que intervenir como pueden para
salir del paso con escaso éxito.

Arqueta en las inmediaciones del
puente del pantano
Según las propias autoridades, la construcción de esta planta ha
supuesto una inversión de 3,7 millones de euros (614.200.000 de las
antiguas pesetas). Pues bien, un cúmulo de errores y de defectos
técnicos en su concepción, hacen que la depuradora no funcione
correctamente.

Arqueta del emisario de Caboalles
Continuos son los atascos que se producen en los dos emisarios que
recogen las aguas residuales procedentes de la zona de Villaseca y de
Caboalles de Arriba. Pero los problemas no acaban ahí. Parte de esas
aguas fecales, sin pasar por la estación de depuración, naturalmente,
van directamente unas a los ríos y otras al pantano de Las Rozas. En las
nuevas fotografías realizadas por Los Verdes, se aprecia perfectamente
la magnitud del desastre. Pese a lo cual los responsables municipales
siguen sin enterarse.

Las aguas residuales van
directamente al pantano
Eso
sí, un día sí y el otro también, unos y otros nos obsequian con
interminables y retóricas ruedas de prensa, para comunicarnos
lo que hacen,
lo que piensan hacer, lo que no hacen
sus adversarios, lo que deberían hacer y lo encantados que están todos
por haberse conocido.
Sin
embargo, ni media palabra sobre el desastre pasado, presente y futuro de
la depuradora. Porque el problema es de envergadura. Según los técnicos
consultados por Los Verdes, la solución consistiría en elevar la cota,
al menos
de uno de los emisarios y modificar el otro. O sea, volver a empezar. Y
ese lujo no está al alcance de un ayuntamiento que como es público y
notorio está en quiebra.

Restos del cadáver de una oveja
en aguas del pantano de Las Rozas
De
manera que los lacianiegos tendrán que ir haciéndose a la idea de que
con o sin depuradora, los ríos de Laciana seguirán durante mucho tiempo
alimentándose de aguas residuales. Por lo menos mientras los actuales
gestores
estén al
frente de un ayuntamiento que está demostrando no tener la menor
sensibilidad por los temas medioambientales, ni por la preservación,
conservación y mejora del patrimonio natural.
Este
desastre ecológico y sanitario lo venimos denunciando Los Verdes desde
el pasado verano, pero los próceres municipales están muy ocupados en
cuidar su imagen y estos asuntos son para ellos de menor cuantía. Cuando
se vayan nadie los echará de menos. Y muy especialmente al brillante y
locuaz concejal de Medio Ambiente y de casi todo y de nada, José Luís
Suárez Pastor. El mismo, que sin el menor empacho y con una osadía
incalificable, afirmaba recientemente que los lodos producidos por la
depuradora, pueden ser utilizados directamente como abono.

Reventón del emisario
No
importa si contienen metales pesados u otras sustancias tóxicas. Eso
para el concejal es lo de menos. Prueba evidente del conocimiento que
tiene del tema, es que los lodos en cuestión, se almacenan en un agujero
cavado en las proximidades de la depuradora. Por supuesto, sin ningún
tipo de impermeabilización. Eso de los lixiviados tiene demasiada
enjundia para él. Pobre Laciana.
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