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Pero ¿qué
quieren exactamente Los Verdes de Laciana? Esa pregunta la formulan
principalmente nuestros adversarios, con el propósito, claro está, de
presentarnos ante la opinión pública como un grupo de alborotadores, sin
otro proyecto que el de criticar al Equipo de Gobierno Municipal de
turno.
Quienes así
razonan ignoran, sin duda, que la ecología política se sustenta sobre el
siguiente trípode: democracia, igualdad social y respeto por el medio
ambiente. Esos tres puntos son indisociables.
En el ámbito
puramente local, en los últimos veinte años, el dirigismo ha sido total.
Y nadie puede negar que el dirigismo, además de reducir la diversidad,
genera actitudes no éticas y hasta alienta la corrupción.
Desde 1979 a 1987
los plenos ordinarios del ayuntamiento de Villablino tenían una
periodicidad mensual. Pero además, al finalizar cada sesión se abría un
debate con el público asistente. Los ciudadanos podían expresarse con
plena libertad, formulando propuestas, expresando quejas o criticando la
labor de sus representantes. Era el único ayuntamiento de la provincia
que había instaurado un modelo de participación de esta naturaleza.
Con la llegada de
los socialistas todo se truncó. Los plenos ordinarios pasaron a ser
trimestrales. Casi se podría decir que llegaron a desaparecer. Abusando
por el contrario, de las convocatorias extraordinarias, para de ese modo
impedir que la oposición pudiera hacer uso de la formula de “Ruegos y
Preguntas”. Naturalmente, los ciudadanos ya nunca más pudieron
expresarse en el salón de plenos como lo venían haciendo durante los
últimos ocho años.
Y en ese afán
dirigista, los nuevos gobernantes también se llevaron por delante el
órgano de información que tenía el ayuntamiento. Es decir, la revista
“Laciana Actualidad”. Los socialistas entendieron que mientras menos
información se suministrara al ciudadano, menos contestación social
habría. Y de hecho así fue.
En el año 1995,
los más ingenuos se creyeron a pies juntillas aquel eslogan del “Otro
Talante”. Y no pocos imaginaron un nuevo escenario político, en el que
el ciudadano volviera a recobrar el protagonismo que antaño había
tenido. Pues nada de eso. En materia de democracia participativa todo
siguió igual. Y desde entonces el déficit democrático no ha hecho más
que crecer.
Nadie conoce con
exactitud el importe exacto de la deuda municipal. El informe del
Tribunal de Cuentas está custodiado por siete llaves. Los convenios se
firman a espaldas de los ciudadanos y hasta de las Juntas Vecinales.
Como en el caso del suscrito por Ana Luisa Durán y Victorino Alonso.
Los Verdes no
queremos esa democracia. Somos partidarios de una mayor transparencia,
porque sólo así se puede combatir eficazmente la corrupción. Y en el
ayuntamiento de Villablino la hubo y en cierta medida la sigue habiendo.
El que ahora sea de baja intensidad no significa que haya desaparecido.
IU jamás ha podido
desmontar el rumor sobre la compra de un concejal en el mandato
1995-1999. Ni tampoco explicar convincentemente otras muchas
actuaciones. Como por ejemplo, los criterios de selección de las alumnas
que participaron en el curso para mujeres emprendedoras. Un curso
remunerado y en el que participaron consortes de concejales y otras
militantes y simpatizantes de la formación política que sustentaba al
Equipo de Gobierno.
Pues claro que en
teoría todos somos partidarios de la igualdad social, pero en la
práctica ese asunto sigue chirriando. Los ejemplos son innumerables.
Pero el más clamoroso y escandaloso de todos es el trato de favor que se
le ha dispensado a la MSP y a su dueño, Victorino Alonso. El cúmulo de
irregularidades cometidas por este empresario es asombroso. Y sin la
presencia de Los Verdes en la escena política local, muchas de esas
tropelías se seguirían ocultando. Como la falta de licencias del
lavadero. Conviene recordar que hemos sido los primeros y los únicos en
destapar este escándalo. O el de los vertidos irregulares de los lodos
de la depuradora municipal.
Por eso, Los
Verdes sostenemos que no se puede pedir a los ciudadanos que modifiquen
su comportamiento sin plantearse la cuestión de la igualdad social. Una
cuestión que también está estrechamente ligada a otra forma de
Consumir.
Y ¿qué decir
del respeto por el medio ambiente? Si hay algo de lo que no pueden
presumir los gobiernos municipales que se han sucedido desde el año
1987, es de haber aplicado políticas de preservación y protección del
medio ambiente.
Abundan los
vertederos ilegales. El propio ayuntamiento administra el de la “Revoltona”,
pero existen en todos los rincones del municipio. Casi en pleno casco
urbano de Villablino, se yergue el lavadero de carbón de MSP.
Ilegalmente, por supuesto. En Sosas tenemos las balsas de agua
contaminada. Las explotaciones a cielo abierto han supuesto el mayor
atentado ecológico de todos los tiempos. Los cauces de los ríos están
hechos un asco. Y así podríamos seguir enumerando cientos de atentados
contra el medio ambiente.
Todos podemos
presumir de progresistas y la izquierda en Laciana suele abusar con
demasiada frecuencia del término progresista. Pero la realidad nos
muestra a una izquierda con demasiados tics dirigistas. Y en materia de
medio ambiente, la tangible realidad es que su política es incluso
reaccionaria.
Los Verdes
batallamos por que se apliquen otras políticas. Es más, queremos hacer
política de otra manera. Recuperando la tradición que se instauró en el
año 1979, haciendo que el ciudadano participe. Porque estamos
convencidos de que no puede ser un simple espectador. Que es en lo que
lo han convertido los inmovilistas que nos vienen gobernando durante los
últimos veinte años.
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