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08/11/2006
Por si acaso nuestras percepciones sensoriales no están lo
suficientemente agudizadas, desde el entorno del Gobierno y con la ayuda
de los medios de comunicación afines, el mensaje subliminal está
cediendo el paso a otro mucho más claro y contundente. La energía
nuclear es la solución a corto y medio plazo.
Hoy mismo, el
diario El Comercio de Gijón, se hace eco de las palabras del presidente
del Principado de Asturias sobre el futuro del carbón, pronunciadas en
el transcurso de una conferencia impartida en Barcelona ante un grupo de
empresarios.
EL
COMERCIO (08/10/06)
Areces dice que el carbón «perderá peso» en la economía asturiana
Sostiene que el futuro del sector depende de la dieta energética que
quiera el Gobierno
El
presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, señaló ayer que «el
carbón seguirá perdiendo peso específico en la economía asturiana», pese
a la continuidad de la industria extractiva en los próximos años. Areces
ofreció ayer una conferencia en la Cámara de Comercio de Barcelona ante
casi un centenar de empresarios en la que recordó que el sector ha
firmado con el Ministerio de Industria un acuerdo hasta 2012, en el que
se reduce empleo, pero también se destinan recursos a la reactivación de
las comarcas mineras.
Con respecto a qué sucederá más allá de esa fecha, el presidente
regional aseguró que todo «dependerá de la dieta energética que
quiera hacer el Gobierno estatal en el marco europeo». A la espera
de concretar ese futuro, Areces quiso remarcar los avances en materia de
formación e investigación que se han llevado a cabo con el fin de
«diversificar» al máximo la actividad.
Naturalmente,
Areces no dice todo lo que sabe. Y si no es más categórico, es
simplemente por razones políticas y electorales. Las elecciones
municipales y autonómicas están a la vuelta de la esquina y no sería
prudente desvelar los planes que en materia energética ya tiene
prácticamente ultimados el Gobierno de Zapatero.
En el libro blanco
sobre Energías Renovables se afirma que el sistema de generación
de electricidad ha producido 17 millones de toneladas de CO2
durante
el año 2003. Y tanto en la Ley del Sector Eléctrico 54/1997 como en la
directiva 2001/77/CE se establece que en 2010 el 12% de la energía
primaria ha de ser de origen renovable, objetivo ratificado en la
Planificación de los Sectores de Gas y Electricidad 2002/2011.
Por otra parte,
España de acuerdo con la directiva 2001/77/CE, asumió un objetivo
nacional de cuota de mercado para energías renovables para 2010 de un
29,4% sobre la demanda total de electricidad. En la planificación del
Gas y Electricidad se transpuso este objetivo para 2011 a un 30,6%.
Está muy claro que
los planes del Gobierno van en dirección opuesta a lo que afirman
algunos dirigentes políticos en Laciana. Que Victorino Alonso,
por razones obvias, intente convencernos de que el carbón tiene futuro,
se entiende, pero que Ana Luisa Durán y Guillermo Murias
repitan como papagayos ese mismo estribillo es patético. Porque
demuestra que ni saben lo que traen entre manos ni tienen el menor
interés por saberlo. A ambos, lo único que les preocupa es seguir donde
están, aunque para ello tengan que seguir engañando a la ciudadanía como
lo vienen haciendo desde hace años.
Los dos deberían
tomar buena nota de lo que dice Areces y que otros venimos repitiendo
machaconamente desde hace 20 años. Diversificar es la única esperanza
que le queda a Laciana. Por ahí tendríamos que haber empezado en 1985,
cuando el sector del carbón entró en crisis en los países más
desarrollados de Europa. Mientras ellos iniciaron una reconversión del
sector, aquí abrimos las puertas de par en par a las explotaciones a
cielo abierto. Que los únicos beneficios que nos han traído han sido la
perdida de 3000 empleos y la destrucción de nuestro patrimonio natural.
Y pese a esta desoladora realidad, todavía algunos se atreven a
calificar este desastre de desarrollo sostenible. Como por ejemplo,
Ana Luisa Durán después de haber firmado aquel famoso convenio de
infausto recuerdo, por el que se le concedían cinco nuevas cortas a
cielo abierto a Victorino Alonso.
Un convenio que IU
y PP derogaron de mala manera, pero que les sirvió como excusa para
ocupar el poder. Desde entonces nada ha cambiado. Las ilegalidades
continúan y la connivencia con el empresario sigue siendo la misma – o
mayor si cabe – que hace diez años. Sobre estos representantes del
pueblo ni las sentencias judiciales producen el menor efecto. La única
esperanza que nos queda, es que tanto la Fiscalía Anticorrupción como la
encargada de los delitos contra el medio ambiente, meta algún día las
narices en esta ciénaga que desprende un tufo a corruptela que apesta.
Los Verdes estamos haciendo cuanto está en nuestro poder para que así
sea.
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