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24-12-2005
Los Verdes emponzoñan, envenenan,
suministran información errónea a los ciudadanos con el único propósito de confundir
y crear alarma social. Ese es el grueso calibre
utilizado por el alcalde en su última y sabrosa intervención en Radio
Laciana.
Guillermo Murias
ha querido tranquilizar sirviéndose de la mentira en beneficio propio.
No ha reparado, sin embargo, en las numerosas contradicciones en las que
ha incurrido. Por ejemplo, no ha
tenido más remedio que admitir que los fangos de la depuradora municipal
habían sido depositados sucesivamente, en las ilegales explotaciones a
cielo abierto de El Feixolín y Fonfría. Después de la publicación en
esta misma página del
estadillo del mes de noviembre,
no tenía otra salida.
Pero el colmo del
despropósito es que asegure que esos fangos no son tóxicos. Tamaña
barbaridad sólo la puede decir un desaprensivo o un inculto en materia
medioambiental. ¿Por qué entonces la Directiva Europea obliga a su
tratamiento en plantas de reciclaje especiales?
Lo maravilloso de
este alcalde es que presume de tenerlo todo muy claro. Tiene la certeza
de que las denuncias de Los Verdes sobre el calamitoso estado de las
aguas es pura intoxicación. La calidad del agua es buena, pero para
curarse en salud agrega que tiene conocimiento de que se van a publicar
los resultados de unos análisis que afirman todo lo contrario. Para
añadir a renglón seguido, que las muestras han sido recogidas en unas
balsas de decantación.
Omite, sin
embargo, que dichas balsas vierten de forma continuada sus aguas
directamente al río de Sosas, justo antes de ser recogidas para el
consumo humano. Y puestos ya a
enredarse en esta maraña de mentiras, pone la guinda con el vertido de
estériles en la ilegal escombrera del castro de La Muela, asegurando que
el equipo de Gobierno nunca tuvo intención de permitirlo. Tres, sí tres
largos años lleva MSP depositando esos escombros ahí y ni las sucesivas
denuncias, ni la prohibición de Patrimonio, ni nada ha tenido el menor
efecto para que el ayuntamiento actuara. Y si ahora no ha
tenido más remedio que hacerlo, es sencillamente porque se ha organizado
un gran revuelo por la salvaje tala de un centenar de árboles.
También se le ve
el plumero con el famoso convenio que dio lugar a la moción de censura
que lo colocó en la Alcaldía. Sin la presión de Los Verdes ese convenio
seguiría en vía muerta. Se derogará pero de muy mala gana. Porque ya nos
adelanta que el nuevo Plan del Carbón contempla una producción del 40%
procedente del cielo abierto, dando por sentado que se tiene que extraer
en Laciana. No cabía esperar
otra cosa de quien ha hecho todo lo posible para evitar la paralización
judicial de El Feixolín. Recurriendo incluso a la obtención de un
informe que no hay por donde cogerlo.
La connivencia
entre el alcalde y Victorino Alonso es más que evidente. Ya observaremos
como sin tardar cristalizan unas negociaciones entre el empresario y el
ayuntamiento. El alcalde es
hombre de pactos, arreglos y trueques. Ya lo demostró en el año 2001.
Para arreglar sus desaguisados de gestión está dispuesto a hacer lo que
sea menester.
En fin, desde Los
Verdes celebramos que el alcalde nos dispense tanta atención. La semana
pasada se despachaba a gusto asegurando que sería la única vez para que
no sirviera de precedente. Esta nos obsequia con una diatriba aún más
tremenda. Otro ejemplo suplementario del valor de la palabra de don
Guillermo Murias. En lugar de
obsesionarse con Los Verdes lo que debería hacer, es definir con
claridad una política de actuación para corregir los innumerables
desmanes que él mismo ha tolerado y auspiciado durante los últimos diez
años. Eso es lo que
esperan los lacianiegos que de mentiras y promesas incumplidas ya están
más que hartos.
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