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Placas de fibrocemento retiradas del “Edificio ALSA”
Por sus
propiedades térmicas, acústicas y de resistencia, el amianto ha sido
utilizado en muchos materiales y otros productos durante muchos años.
Sin embargo, por los efectos que provoca sobre la salud y el medio
ambiente, su utilización ha ido sufriendo diversas y progresivas
limitaciones. Varios países de nuestro entorno han prohibido su
utilización desde el 1 de enero de 1997. La propia Unión Europea ha
dictado una Directiva que estipula las obligaciones de propietarios y
Administraciones Públicas, para hacer frente a este problema. El
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de nuestro país, por medio de
la NTP 573, regula las operaciones de demolición, retirada o
mantenimiento de materiales con amianto. En definitiva, que existe
información y reglamentación suficiente, como para que determinadas
Administraciones no toleren lo que están tolerando. Como por ejemplo, el
ayuntamiento de Villablino
El pasado 8 de
noviembre, en esta misma página, publicábamos una información
relacionada con este tema.
Ver artículo
Pues bien, hemos estado indagando sobre el paradero de las
placas de fibrocemento que se habían retirado – sin ninguna protección –
del edificio situado en la Avda. de la Constitución, más conocido como
“Edificio ALSA”. He aquí el resultado de nuestras pesquisas. Las placas
están depositadas en las inmediaciones del cementerio municipal y justo
al lado de una instalación de recreo, como es el circuito de karts.
Naturalmente, como se puede observar en la fotografía, cualquiera puede
acceder e incluso llevárselas y hacer con ellas lo que estime
conveniente.
Esas placas
contienen fibras de amianto que inhaladas pueden provocar graves daños
para la salud. Consiguientemente, las autoridades municipales están
actuando negligentemente. Por no decir, atentando contra la salud
pública. Y esta situación, aunque no de manera tan escandalosa, se
repite a lo largo y ancho de todo el municipio, como ya mostrábamos en
nuestro artículo anterior.
Una vez más queda
demostrado que las autoridades locales, en materia de medio ambiente y
de salud pública, no tienen la menor sensibilidad. Es más, ni siquiera
conocen sus obligaciones. Eso sí, el concejal de medio ambiente que no
desaprovecha una ocasión, viaja a Lanzarote para disertar brillantemente
sobre las Reservas de la Biosfera. Pero seguro que no cuenta que en su
municipio el desastre medioambiental es catastrófico. Y él es uno de los
principales responsables.
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