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Piscifactoría de
trucha arco iris en el arroyo de la Collada y área de recreo de
Caboalles de Arriba
Esto es lo que dice el Tribunal de Cuentas:No
se puede poner en funcionamiento. Este proyecto tuvo su origen en 1997
con el objeto de construir una piscifactoría y un área de recreo. En
1999 se actualizaron los precios del proyecto y las obras se adjudicaron
en 2000 por 504.438,80 € (casi 84 millones de pesetas). Después de cinco
certificaciones, la última de noviembre de 2001, la obra se paralizó y
en 2005 se resolvió el contrato con el adjudicatario renunciando a
continuar la obra sin que en el expediente consten los motivos de dicha
decisión. La obra certificada ascendió a 180.340 € (30 millones de
pesetas) un 36% de lo adjudicado, y correspondió al encauzamiento de dos
arroyos, a parte de dos puentes, a un 7% de las instalaciones de la
piscifactoría y a un 18% del acondicionamiento del área de recreo,
estando financiada con subvenciones de la Diputación provincial del 30%.
Este ejemplo
ilustra con gran claridad el desbarajuste que ha presidido muchas de las
actuaciones municipales. Se han tirado 30 millones de pesetas para
conseguir este resultado.

Pero el tema tiene
mayor enjundia. Cuando una Administración concede una subvención a un
ayuntamiento para realizar una obra, sólo en contadísimas ocasiones
suele corresponder a la totalidad de su financiación. En la inmensa
mayoría de los casos, el ayuntamiento tiene que aportar una parte de la
misma. Y eso es lo que desde hace tiempo ya no puede hacer el
ayuntamiento de Villablino. Debido a la conocida situación de bancarrota
que padece. Lo que significa que se están perdiendo importantes
subvenciones.
Este extremo, por
razones obvias, viene siendo ocultado por los gestores municipales. En
cambio, un día sí y otro también, nos venden grandes proyectos de
futuro. ¿Cómo los piensan financiar? Eso es lo que deliberadamente
ocultan. Por lo tanto, es difícil que nadie pueda tomarse en serio tanta
propaganda.
Al día de hoy, el
ayuntamiento aún no ha sido capaz de abonar la nómina de sus
trabajadores, correspondiente al mes de agosto. Hace algunos meses la
empresa suministradora de energía eléctrica cortó el fluido a las
dependencias municipales por falta de pago y pocos días después, un
garajista retuvo un vehículo del servicio de recogida de basuras por lo
mismo. El propio Tribunal de Cuentas asevera que se muestra incapaz de
cuantificar con exactitud el montante total de la deuda municipal. Con
este panorama, ¿por qué el concejal responsable de Hacienda no informa
de la situación financiera del ayuntamiento? ¿A qué es debido tanto
mutismo? ¿Sorprendente no? Máxime, en un ayuntamiento donde sus miembros
se caracterizan por su extrema locuacidad. Se convocan más ruedas de
prensa semanales que en la Moncloa. Su afán de protagonismo es tan
desmesurado que a la postre resulta empalagoso.
Sin embargo, de
los verdaderos problemas no se habla. Nadie nos ha querido explicar
todavía las razones que han llevado a este ayuntamiento a una situación
tan calamitosa. Y mucho nos tememos que las expliquen jamás.
La única realidad
tangible es que el ayuntamiento de Villablino está siendo privado de
subvenciones por su mala gestión.
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