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Otra rueda de
prensa al cuadrado. La del señor alcalde, Guillermo Murias y a
continuación, la del edil de medio ambiente, Suárez Pastor.
Quien de nuevo, volvió a propinarle otra patada en la espinilla a su
socio de gobierno.
Pastor
coreó
nuevamente el estribillo de la pasada semana. Si yo fuera el alcalde el
Feixolín estaría parado. Y, además, estaría en fase de restauración.
¡Toma ya! O sea, que el culpable de que Victorino Alonso siga
pasándose a la Justicia, a las Administraciones Públicas, a la
ciudadanía y a Mª Santísima por el forro, no es otro que Guillermo
Murias.
No le falta razón
al demagogo concejal. Pero olvida que él también tiene una alícuota
parte de responsabilidad en todo este esperpento. Demagogo, populista y
a la postre desleal. Pues si estuviera en la oposición, quizá su
discurso resultara algo más creíble. El problema es que está en el
Equipo de Gobierno. Y, además, como primer teniente de alcalde y como
concejal de medio ambiente.
Guillermo
Murias
y Suárez Pastor son los menos cualificados y los que menos
autoridad moral tienen, para hablar de los incumplimientos de
Victorino Alonso. Pues ninguno de los dos ha demostrado hasta ahora
que cumplen lo que prometen. Todo lo contrario. Entre sus declaraciones
públicas y sus actuaciones median dos mundos muy diferentes.
Para salir del
paso, Guillermo Murias anuncia nueva denuncia penal contra el rey
del carbón. Otra más. Pero al mismo tiempo ordena a la Policía Municipal
que se retire de los accesos al Feixolín. Así el amo de Laciana ya no
tendrá impedimento alguno para bajar el carbón que está extrayendo
ilegalmente.
Esta medida hemos
de interpretarla como un gesto de buena voluntad del alcalde, para que
don Victorino tenga a bien abonar la nómina que ilegalmente
retiene a 700 trabajadores desde el pasado día 12. Pero Victorino
es mucho Victorino y responde por boca de sus lacayos, que si el
alcalde no retira todos los decretos firmados hasta ahora, que no hay
trato. Y en esas estamos.
Con otro chantaje
a la vista y con el Comité de Empresa encerrado en el Salón de Plenos
del ayuntamiento. Estos chicos han perdido el rumbo de tal manera, que
aún no se han enterado de que la nómina la tiene que pagar el dueño de
MSP. El ridículo que están haciendo no puede ser más espantoso. Lo
incomprensible es que aún haya trabajadores de MSP que sigan afiliados a
sindicatos representados por tan insignes y conspicuos dirigentes.
Cada día que pasa
nos depara un escándalo mayor que el anterior. Nadie es su sano juicio
puede creerse lo que está sucediendo en Laciana. Desgraciadamente aún no
hemos tocado fondo. Todos estos protagonistas aún van a seguir
deleitándonos con sus inconmensurables genialidades. Eso sí, pueden
estar orgullosos porque su balance nadie lo va a mejorar en mucho
tiempo.
Victorino
Alonso
hace lo que le da la gana. El ayuntamiento de Villablino es el más
endeudado de Castilla y León y el quinto del país. La depuradora
recientemente inaugurada no funciona. El agua del abastecimiento público
está contaminada. Los vertederos de basuras crecen en el municipio como
setas. El chabolismo también. La empresa suministradora de energía corta
el fluido eléctrico por falta de pago. La Piscifactoría lleva años sin
salir de los cimientos, pero la subvención ya se ha gastado. El Centro
Sociosanitario volverá a hacer las delicias del “Caiga quien Caiga”,
pero seguirá cerrado. El Matero Municipal hecho un desastre. Los lodos
de la depuradora esparcidos por Fonfría, el Feixolín, Caboalles de
Arriba, Villager y Villablino. Las balsas de Sosas atiborradas se
sulfuro de hierro y otros metales pesados, siguen vertiendo sus aguas al
río de Sosas, para ser transportadas posteriormente al domicilio de los
lacianiegos. El lavadero de MSP inmerso en plena investigación por
orden de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de León. Y así podríamos
seguir hasta la extenuación.
Gracias que
tenemos a Bustamante para amenizar las fiestas de San Roque. Un artista
de reconocido prestigio mundial, que a buen seguro pasará a la historia
como uno de los grandes genios de este siglo. Se percibe la brillantez
de la concejala de cultura, aunque se haya quedado pegada leyendo el
Quijote. Un espacio en blanco lo puede tener cualquiera.
No nos cansaremos
de repetir que la clase política no es más que un fiel reflejo de la
sociedad, pero nos resistimos a creer que los lacianiegos sean tan
ineptos como sus representantes. A esperar un nuevo escándalo que seguro
que no tardará en llegar.
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