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Antonio Vercher
Noguera,
Fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo, es el encargado de coordinar a
todos los fiscales del país en la defensa de la naturaleza y la lucha
contra los incendios, los vertidos ilegales, la contaminación acústica y
todos los delitos contra la ordenación del territorio.
Recientemente en
una entrevista concedida a un periódico de tirada nacional, afirmaba que
esa sensación de impunidad existente entre la ciudadanía con los
infractores “debe de ser del pasado, porque este año, con unos
60 detenidos de los que bastantes siguen en prisión... Lo que se ha
visto este año es una importante reacción social, que es fundamental. En
el momento en que el ciudadano responda frente al delito contra el medio
ambiente exactamente igual que responde frente al robo de su cartera,
esa sensación de impunidad desaparecerá más todavía...”
Efectivamente, la
reacción de la ciudadanía para poner coto a los desmanes cometidos por
algunos empresarios desaprensivos, con la aquiescencia de ciertos
políticos, es fundamental. De haberse producido esa reacción en Laciana,
jamás se hubiera originado el desastre que hoy tenemos.
Los Verdes venimos
repitiendo machaconamente, que si Victorino Alonso está
cometiendo autenticas atrocidades, es simplemente porque cuenta con
numerosos apoyos y complicidades por parte de quienes tienen que velar
por el cumplimiento de la Ley. Empezando por el alcalde del
ayuntamiento, pasando por algunos presidentes de las Juntas Vecinales y
acabando por la Junta de Castilla y León.
Naturalmente,
tampoco podemos dejar al margen a la Administración de Justicia y su
endémica lentitud. Es incomprensible que pese a tres sentencias
judiciales condenatorias, el singular empresario sigua explotando
ilegalmente en El Feixolín. Pero así es. Por lo tanto, a nadie debería
sorprender que la ciudadanía tenga esa sensación de impunidad, aunque el
fiscal afirme que “debe ser del pasado”. Aquí, desde luego, el
pasado y el presente se confunden como dos gotas de agua.
No obstante, Los
Verdes de Laciana hemos decidido poner a prueba al Fiscal de Medio
Ambiente, remitiéndole un completo y exhaustivo dossier sobre todo lo
sucedido en esta explotación de El Feixolín. Sin embargo, mientras los
lacianiegos no se enfrenten a su propia historia, mucho nos tememos que
la situación actual no sufra grandes variaciones.
La pasividad de la
ciudadanía lacianiega es la principal causante de buena parte de los
males que hoy aquejan a esta comarca. Haber aceptado sin el menor
espíritu crítico que la supervivencia de la minería estaba ligada a las
explotaciones a cielo abierto, fue su primer error. Y haber colocado al
frente del ayuntamiento a ex sindicalistas y asalariados de MSP, el
segundo. Los resultados ahí están. Una destrucción de empleo sin
precedente y un deterioro - irreversible en muchos casos - del medio
natural.
Pero lo más
preocupante, es que el miedo ha enraizado en una sociedad que otrora se
caracterizaba por su combatividad. Muy pocos son los que hoy se atreven
a opinar en público, por temor a que sus propósitos lleguen a oídos del
todopoderoso empresario. Quien por medio de sus lacayos no duda en
recurrir al chantaje. A unos los amenaza con el despido y a otros con el
boicot de sus establecimientos, sin que las centrales sindicales ni los
partidos políticos tradicionales se den por enterados. No en vano
Victorino Alonso asegura, que cualquiera menos Los Verdes.
Exactamente lo mismo que afirma la inefable concejala de cultura. ¿Por
qué será?
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