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Algún allegado del
concejal “Juez Instructor del caso” le ha aconsejado que se quite el
muerto de encima. Y no es un mal consejo, porque el asunto tiene mucha
enjundia. Nos referimos al expediente sancionador ordenado
judicialmente, por las múltiples infracciones cometidas en El Feixolín.
Este asunto de no
ser porque saben que va a ser mirado con lupa, pasaría como otros muchos
expedientes, sin pena ni gloria. Como en los viejos tiempos en los que
nadie fiscalizaba nada de nada. Por eso este ayuntamiento llegó hasta
donde llegó. Pero ahora las cosas han cambiado y el horno está para
pocos bollos.
Los primeros en
cogérsela con papel de fumar, son los funcionarios que intervienen en el
tema. De ahí que le hayan puesto sobre la mesa a Méndez,
la hoja de ruta a seguir. Ahora la responsabilidad es sólo suya.
¿Y qué dice ese
documento firmado por el concejal? Pues dice lo siguiente:
Que se cifre el
Importe de ejecución de las construcciones, instalaciones y obras
llevadas a cabo en el terreno afectado por la actividad minera, tanto en
el suelo como en el subsuelo.
Que se calcule
también el importe de su demolición a efectos de restablecer la
situación previa a la presunta comisión de las infracciones.
También se les
pide a los técnicos una evaluación económica de los presuntos daños
producidos al medio ambiente y la naturaleza. Así como el importe de la
ejecución de la actividad determinante de la presunta infracción
medioambiental (coste de extracción).
Y por último,
el importe del beneficio económico en relación con la presunta
infracción medioambiental.
Vamos, casi nada.
Igual ahora los más incrédulos comienzan a tomarse en serio lo de los
130 millones de euros de sanción. Naturalmente, otra cosa será
cobrarlos. Pero esa tarea ya no le corresponderá a la Corporación
actual. Y mejor así, porque visto lo visto, que a nadie le quepa la
menor duda de que no la cobraría jamás. De no haber puesto más empeño
para meter en vereda al singular empresario, no lo iban a hacer ahora.
El actual Equipo
de Gobierno lo único que tiene que hacer es limitarse a cumplir
rigurosamente con el espíritu y la letra de la sentencia judicial. De lo
contrario empezarán los problemas y el asunto acabará en la Fiscalía
Anticorrupción. Y aún así, probablemente también.
El tiempo de
largar lastre y mirar para otro lado se acabó. Por más que algunos
concejales aseguren que de este asunto no saben nada. Quizá ignoran que
en parte de esa documentación figura su nombre escrito a lápiz, como
destinatarios de la misma. Un extremo en el que no habían reparado. Pero
sabido es que se atrapa primero a un mentiroso que a un cojo.
Murias
les dijo a sus
correligionarios que pronto se anunciaría una gran noticia. Al menos que
nos vuelva a contar el cuento de la central de biomasa, o el de la
piscina cubierta, o el del centro sociosanitario – nada nuevo, por
cierto – lo único que se puede sacar de la chistera es este asunto.
Porque el supuesto pacto de IU con Los Verdes es un fracaso. En fin, lo
importante para él es mantener en vilo a su exiguo grupo de seguidores.
Porque en lo que a la ciudadanía se refiere, como si hace el pino. En
pocos lugares de este país un alcalde habrá suscitado tanta
indiferencia. Tal vez sea buena persona y honrado, pero como pésimo
gestor se lleva la palma. Esa es la expresión más benévola de los
ciudadanos. Una losa que ya no se quita de encima en lo que de vida
política le quede. Y que no culpe a nadie de sus desventuras. Ni
campañas mediáticas ni gaitas en conserva. Los datos cantan. Salvó para
él y su grupito de irreductibles, naturalmente. Todos quieren seguir y
están dispuestos a pedir una cuarta oportunidad. Se olvidan que
perdieron las últimas elecciones y que si ahora están donde están, es
merced a la torpeza y arrogancia de la ex alcaldesa socialista. Conviene
que no lo olviden.
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