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Lo que algún indocumentado vende como primicia informativa es ya más
viejo que la tana. Desde enero de este año venimos denunciando en esta
página las espurias maniobras de IU. Es decir, el propósito de pegar a
sus siglas el marchamo “Verdes”. Pues bien, lo que presumiblemente
firmarán hoy en León, ya les adelantamos que es papel mojado. La
“comitiva salamantina” que se desplaza a León, ni está mandatada por Los
Verdes de Castilla y León y menos aún por la dirección nacional del
partido. Que se tranquilicen, pues, nuestros seguidores. Porque tanto en
Laciana como en el conjunto de la provincia, Los Verdes concurrirán a
las elecciones con sus propias siglas. Las verdaderas de Los Verdes.
Otros lo harán con sucedáneos. Pero está visto que a IU le vale
cualquiera, con el único fin de sembrar confusión y pescar en río
revuelto.
Pero en Laciana lo tiene muy difícil. Aquí todo el mundo
sabe quienes somos unos y otros. De la misma manera que en el Valle todo
el mundo tiene muy claro, que en materia ecológica, Murias y sus
chicos han puesto el listón muy alto. Han hecho una labor ejemplar. Como
en casi todo lo demás. Hoy mismo un diario provincial nos vuelve a sacar
los colores por la excelente gestión municipal, que durante los diez
últimos años viene haciendo IU y el PSOE en los ocho anteriores.
Los dirigentes de la coalición saben mejor que nadie, que
en Castilla y León como en casi todo el país, pintan bastos electorales.
Y en Laciana más. Por eso intentan arrimarse a alguien que les pueda
sacar del atolladero. Naturalmente, no lo pueden hacer con el PSOE,
porque no los necesita. Tampoco con el PP, porque son incompatibles -
aunque en Villablino todo es posible por disparatado que sea-. De hecho
son socios de Gobierno desde hace más de un año y así será hasta
febrero. Después se volverán a tirar los trastos a la cabeza como venían
haciendo. O sea, que entre bufones anda el juego.
Pero volviendo al meollo del asunto, es incuestionable que
a más de un mercachifle le gustaría que Los Verdes desaparecieran de la
escena política local. Por ejemplo, a algún empleado municipal
extraordinariamente bien pagado por no hacer casi nada. Excepto tomar
cafés y difundir rumores sobre supuestas compras de concejales y sobre
lo que se tercie. Pero al igual que la primicia informativa de hoy, él
también está más visto que la tana.
En resumen, que dentro de muy poco tiempo se comprobará
quien toca de oído – como de costumbre – y quien está mejor informado.
Claro que entonces – y también como de costumbre – dirán que donde
dijeron digo querían decir Diego. Las mañas de los intoxicadores son
siempre las mismas.
Por cierto, según la reciente encuesta realizada en
Laciana, de la valoración que los ciudadanos hacen sobre cinco nombres,
el de Murias figura en tercera posición. Y las expectativas
electorales de IU, están entre 2 y 3 concejales. O sea, el previsible
descalabro que se auguraba. De ahí la desesperación por firmar en
barbecho lo que sea. Pero en esta ocasión no va a ocurrir con Los Verdes
como con “Independientes Lacianiegos”. No habrá ni unión, ni fusión
ni pacto de ningún tipo. Ni antes ni después de las elecciones.
Y como lo que se escribe queda escrito ya se comprobará.
En Laciana, más que en cualquier otro lugar, los ciudadanos
tienen que comprobar que no somos todos iguales, ni que en política todo
vale. Y los políticos deberían asumir que tienen que estar donde los
ciudadanos los colocan. En este ayuntamiento hay que desterrar de una
vez el trapicheo político que inició Pedro Fernández y que
perpetuó Guillermo Murias. Dos sindicalistas que han sumido al
ayuntamiento en una bancarrota de la que le costará salir. Pero si eso
es lo que quieren los ciudadanos, pues ya saben lo que tienen que hacer,
votarles de nuevo. El pueblo es soberano y la democracia indivisible.
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