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En el último número del bimensual “panfleto de IU” no se hace ni
una sola mención al Informe de Fiscalización del Ayuntamiento de
Villablino, elaborado por el Tribunal de Cuentas. Sin embargo, de nada
les va a servir ocultarlo, porque tanto sus conclusiones como los
aspectos más sobresalientes del mismo, ya están en circulación por todos
los rincones de Laciana.
No se habla de otra cosa que del desbarajuste municipal, de la
bancarrota del ayuntamiento y de la incompetencia de sus gestores. Auque
lo peor aún está por llegar. Pues a fecha de hoy, ni políticos ni
funcionarios están en condiciones de facilitar la cifra real de la deuda
municipal. Por increíble que parezca esa es la tangible realidad. La
única certeza que se tiene es que es colosal y que en torno a ella
girará el grueso del debate de la próxima campaña electoral, pese a los
previsibles esfuerzos que IU y el PSOE desplegarán para escamotearlo.
Que seguro que los desplegaran, porque los dos tienen muchas miserias
que ocultar.
Guillermo Murias ya no podrá exhibir ese “otro talante” que tan
buenos resultados le dio en el pasado. Su crédito está agotado y el
balance de sus diez años de gestión no puede ser más nefasto. Y eso que
sólo conocemos la fiscalización de un período de cuatro años, pero es
fácil imaginar el resto. Quizá por eso un determinado sector de IU está
empezando tímidamente a pedir el cambio.
La actual concejala de cultura, a la que le sobra osadía y le falta
talento, ya está empezando a mover sus peones. Y qué peones. El director
del bimensual panfleto que ya no sabe que hacer para ser concejal, está
inmerso en una frenética actividad. Intoxica a derecha e izquierda las
veinticuatro horas del día. Eso sí, con escaso éxito, porque se le ve el
plumero a la legua.
De todos modos, las hostilidades en IU ya han empezado e irán
recrudeciéndose a medida que pasen los días, porque si algo tienen claro
en la coalición de izquierdas, es que no habrá puestos para todos y que
el batacazo ya es irremediable. Con o sin Guillermo Murias.
Los lacianiegos, pese a su aparente pasividad, tienen muy claro que
Laciana no puede seguir siendo gobernada por gentes de acreditada
incompetencia. Hasta ahora sólo eran rumores, pero el Tribunal de
Cuentas ya no deja el menor resquicio para la duda. El desastre es
mayúsculo y sus responsables tienen nombres y apellidos. Por más que se
ofusque el teniente de alcalde, Manuel Barreiro Rosende cuando en
público se lo recuerda el pintor Eduardo Arroyo.
Es rigurosamente cierto que Laciana está hecha un completo desastre en
todos los ordenes. Y los responsables de este inmenso desaguisado lo
tienen muy difícil, por no decir imposible, para convencer a la
ciudadanía de lo contrario. Ardua tarea tiene ante sí el insigne
director del bimensual panfleto, para lograr la proeza de que los
lacianiegos perciban otra realidad distinta. Ni siquiera recociendo –
como lo viene haciendo – las denuncias de Los Verdes, logrará recomponer
un proyecto inexistente, al frente del cual sólo ha habido incompetencia
y amiguismo sectario-partidista.
El cambio es ya imparable. Y a buen seguro que será espectacular, por
haberse convertido en una necesidad perentoria. Y para ello, Los Verdes,
desde éste y otros espacios, también aportaremos nuestra contribución.
Desmontando una a una todas las falacias que desde el bimensual panfleto
y desde el cotilleo político, se difunden sin el menor pudor. Por
cierto, que sepan nuestros lectores que buen número de las fotografías
que se publican en el susodicho bimensual son propiedad de Los Verdes. Y
que están siendo utilizadas sin nuestra autorización. Una muestra más de
la seriedad y de la deontología que reina en el consejo de redacción de
la prestigiosa y objetiva publicación. Como por ejemplo, la última
publicada sobre las balsas de Sosas.
Las mismas que llevan vertiendo sus aguas contaminadas al río de Sosas
desde hace nueve años, pero que nadie se había percatado de ello, hasta
que Los Verdes formularon la primera denuncia el pasado verano. No
obstante, expresamos nuestra satisfacción porque otros hayan cogido ese
estandarte, aunque haya sido a nuestro rebufo. Es la prueba evidente de
que nuestra denuncia no era tan infundada como se aseguraba desde el
ayuntamiento.
Y lo mismo sucede con los aceites usados. Durante diez
años se han estado vertiendo del orden de 200 toneladas anuales en los
montes de Laciana, sin que nadie haya dicho ni pío. Súbitamente llegan
Los Verdes, denuncian el desastre y ahora en el bimensual panfleto
acaban de inventar el agua caliente, desvelando que el singular
empresario Victorino Alonso practica el terrorismo ecológico. Ver
para creer. En fin, la diversión no ha hecho más que empezar.
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