|
No hacen el menor esfuerzo por recuperar la credibilidad perdida. La
cultura del engaño, e incluso de la mentira descarada, preside buena
parte del comportamiento de la clase política local. Después se quejan
amargamente de la desafección que la ciudadanía manifiesta por la
política.
En realidad, la clase política hace todo lo posible para mantener a los
ciudadanos alejados de los asuntos públicos. Porque un ciudadano
informado, participativo y crítico es un estorbo para el poder.
El alcalde de Villablino, Guillermo Murias, no es la excepción que
confirma la regla. Bajo una apariencia dialogante y receptiva, se oculta
un político que afirma una cosa y hace la contraria.
Podríamos enumerar varios comportamientos que corroboran esta
afirmación, pero sólo nos detendremos en uno del que Los Verdes hemos
sido testigos presénciales.
El pasado día 7 de noviembre, con motivo del encierro en las
dependencias municipales de una de nuestras militantes, que protestaba
por las condiciones higiénico-sanitarias del agua del abastecimiento
público, Los Verdes hemos mantenido una reunión con el alcalde.
Y en esa reunión el regidor adquirió un compromiso firme. Mantenernos
informados en un plazo de quince días, sobre la situación de ilegalidad
en que se encuentra el Lavadero de Carbón que MSP tiene en las
inmediaciones del barrio de Los Vallines.
Pues bien, ha transcurrido el doble del plazo por él señalado sin que se
haya producido la menor comunicación. Un claro ejemplo del valor que
tiene su palabra.
El colmo de esta kafkiana situación, es que el alcalde conoce mejor que
nadie la situación de esta actividad industrial. Es ilegal en toda
regla. Él mismo, a requerimiento de un Juzgado de Madrid, así lo ha
certificado. Eso sí, sin dar la menor publicidad al tema. Lo que sucede,
es que Los Verdes nos hemos procurado esa certificación y la hemos
colgado en esta misma Web el pasado 21-10-05
El Lavadero de MSP es
ilegal
Pero no sólo Los Verdes nos hemos interesado por este asunto. La
Plataforma Vecinal para la defensa del barrio de Los Vallines, ha
formulado una serie de denuncias, ante el ayuntamiento y ante la Junta
de Castilla y León.
Ésta última Administración, por lo menos ha tenido la deferencia de
acusar recibo y comunicar a los denunciantes que daba traslado de su
escrito a la Delegación de Medio Ambiente de León.
En cambio el ayuntamiento ha dado la callada por respuesta. Para que
después en plena campaña electoral les cuenten los políticos a los
ciudadanos que deben participar, porque de esa manera contribuyen a
fortalecer la Administración que tienen más próxima. O sea, su
ayuntamiento.
¿Con actitudes y comportamientos como los de la Corporación Municipal de
Villablino, alguien en su sano juicio puede creer que los ciudadanos del
barrio de Los Vallines tienen confianza en sus representantes?
Naturalmente que no. Su Administración más próxima, no sólo no escucha
sus quejas, sino que toma deliberadamente posición en su contra y en
defensa de la ilegalidad.
Esa actividad industrial es Insalubre, Nociva, Molesta y Peligrosa. Y
así está tipificada en le Ley de Actividades Clasificadas de la Junta de
Castilla y León. Un extremo que el ayuntamiento no ignora, pero
poderosas y oscuras razones hacen que mire para otro lado.
¿Hasta cuándo Laciana va a tener que seguir soportando a una clase
política tan peculiar?
¿Hasta cuándo IU va a seguir cubriéndose de gloria por los
comportamientos de sus representantes en el ayuntamiento de Villablino?
¿Hasta cuándo la Junta de Castilla y León va a seguir sin asumir sus
responsabilidades en este tema?
¿Hasta cuándo el concejal de Medio Ambiente va a seguir desaparecido?
Lo ignoramos, pero lo que sí aseveramos, es que unos y otros le están
tomando el pelo a la ciudadanía.
Bien es verdad que unos y otros viven muy alejados del Lavadero, quizá
por eso no perciben las molestias que padecen los vecinos afectados. En
su mayoría, gentes de avanzada edad y con innegables dificultades para
luchar activamente por la defensa de sus derechos. Como es tener una
calidad de vida aceptable.
El infierno del barrio de Los Vallines no es asunto que incomode a los
próceres municipales. Todos están mucho más preocupados por sus propios
asuntos que por los de los ciudadanos que los han colocado donde hoy
están.
Lo dicho, los ciudadanos están en una orilla y los políticos en la otra,
por eso esta democracia está cada día más devaluada.
|