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Los partidos políticos tradicionales se han convertido
desde hace tiempo en una especie de sindicato de intereses, donde la
democracia interna brilla por su ausencia.
Veamos dos
ejemplos concretos. El Secretario General del PSOE Leonés, Miguel
Martínez, ya ha anunciado que Ana Luisa Durán será candidata a la
Alcaldía de Villablino en las próximas elecciones municipales que se
celebrarán en la primavera de 2007.
¿Hemos de concluir
que la Agrupación Socialista de Laciana ya ha designado a su candidato?
Nada más lejos de la realidad. Los afiliados ni siquiera han sido
consultados. Al menos eso es lo que nos han confirmado con los que hemos
hablado. Para que después nos den lecciones de democracia interna.
Con actitudes de
esta naturaleza a nadie debería extrañar que los ciudadanos se sientan
cada vez menos atraídos por la militancia política en un partido
político tradicional.
Pero no sólo el
PSOE actúa así. En el PP todavía no han designado el candidato que
encabezará la lista en 2007, pero ya han decidido quien no la
encabezará. José Luis Suárez Pastor si quiere estar presente en la
carrera a la Alcaldía tendrá que buscarse otro partido.
Su actual
formación ya lo ha descartado. Oficialmente argumentarán que así lo
disponen los estatutos. Un candidato que pierde dos elecciones
consecutivas queda automáticamente descartado. Y Pastor está en esa
situación.
La realidad, sin
embargo, es que la dirección provincial está hasta el gorro de Fátima
López Placer, de Ángel Escuredo y de José Luis Suárez Pastor por sus
veleidades políticas. No se les perdona que hayan recurrido a los
tribunales ordinarios de Justicia para dirimir sus peleas internas.
A año y pico vista
de la próxima contienda electoral ya sabemos dos cosas. Una, que la
inefable Ana Luisa quiere seguir. Otra, que al díscolo Pastor no le
dejarán. Nada de bien novedoso, porque las dos estaban cantadas.
La purga interna
efectuada en el PSOE de Laciana por Villalba y Martínez tenía ese
objetivo, además de vender el Valle a Victorino Alonso.
Y lo de Pastor era
un secreto a voces. De hecho, hace tiempo que en compañía de sus amigos
bercianos prepara una nueva formación política en la que cobijarse. Una
especie de conglomerado que iría desde la UPL hasta los diferentes y
minúsculos partidos del Bierzo.
Pues nada, viva la
democracia, pero sin el pueblo. Lo dicho, los partidos políticos
tradicionales ya sólo son un sindicato de intereses particulares.
Nos sirven en
bandeja una razón suplementaria para seguir apostando cada vez más
fuerte por una autentica Democracia Participativa, como la que
propugnamos desde Los Verdes.
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