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El impacto ambiental en la generación de
electricidad de las energías convencionales es 31 veces superior al de
las energías renovables según los resultados del estudio "Impactos
Ambientales de la Producción de Electricidad", elaborado por AUMA y
auspiciado por ocho instituciones entre las que se encuentran los
órganos competentes de cinco gobiernos autónomos (Cataluña, Aragón, País
Vasco, Navarra y Galicia), el IDAE, el Ciemat y la Asociación de
Productores de Energías Renovables-APPA.
El estudio cuantifica por primera vez en
España con un método científico homologado internacionalmente las
diferencias de impacto ambiental entre las diversas tecnologías de
generación de electricidad. Los resultados del mismo, expresados en
ecopuntos de impacto (por tanto de carácter negativo), demuestran que el
lignito, el petróleo y el carbón son las tres tecnologías más
contaminantes superando los mil ecopuntos, en un segundo grupo figuran
la nuclear y el gas entre doscientos y mil ecopuntos, mientras que la
eólica y la minihidráulica, ambas renovables, forman un tercer grupo con
una cantidad muy inferior de impactos -menos de cien- como puede
apreciarse en el siguiente cuadro:

|
TECNOLOGÍAS |
ECOPUNTOS |
|
Lignito |
1.735 |
|
Petróleo |
1.398 |
|
Carbón |
1.356 |
|
Nuclear |
672 |
|
Gas natural |
267 |
|
Eólica |
65 |
|
Minihidráulica |
5 |
Estos resultados suponen que producir un
Kwh. con la minihidráulica tiene 340 veces menos impactos que hacerlo
con lignito o 50 veces menos que hacerlo con gas natural. En la
comparación menos perjudicial para las energías convencionales se
comprueba que la eólica tiene cuatro veces menos impacto que el gas.
El estudio ha incluido también la
fotovoltaica pero sus resultados se ofrecen al margen porque, dada su
fase de desarrollo y su escaso nivel de implantación industrial, no
pueden ser comparados con el resto de las tecnologías. También se ha
excluido otra energía renovable, la biomasa, dada la multitud de
combustibles que se emplean con esta denominación con efectos muy
variados.
La metodología aplicada para la
estimación de los impactos ha sido la de Análisis del Ciclo de Vida,
herramienta de gestión ambiental reconocida internacionalmente utilizada
para identificar de forma objetiva y rigurosa los impactos de un
proceso, producto o actividad "desde la cuna a la tumba". Se han
inventariado para cada una de las ocho tecnologías 569 entradas -de
energías y materias primas- y salidas -de emisiones residuales- lo que
supone haber manejado 4.552 datos.
Se han analizado impactos ambientales en
doce grandes categorías: calentamiento global, disminución capa de
ozono, acidificación, eutrofización, radiaciones ionizantes,
contaminación por metales pesados, sustancias carcinógenas, niebla de
verano, niebla de invierno, generación de residuos industriales,
residuos radioactivos y agotamiento recursos energéticos. Fuera del
estudio han quedado otros impactos sobre los que no hay consenso en la
comunidad científica para su evaluación pero que no modificarían los
resultados del mismo sino que probablemente acentuarían las diferencias
entre energías renovables y convencionales a favor de las primeras.
Este estudio pretende ser un referente
ineludible para todos los sectores implicados en la generación de
energía y, en especial, una herramienta para los responsables políticos
a la hora de definir sus objetivos estratégicos energéticos.
Una segunda
fase del estudio, al que no se considera un punto final sino un punto de
partida para nuevas líneas de investigación, es la cuantificación de los
costes económicos de dichos impactos cuyos resultados serán presentados
en los próximos meses.
2005 APPA - Asociación de Productores de Energías Renovables
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