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Salvo los forofos – que en política como en el fútbol también los hay -
es difícil que alguien encuentre una sola razón objetiva para votar de
nuevo a Guillermo Murias. Pues después de 10 años al frente del
consistorio su balance no puede ser más desastroso, como muy bien ha
certificado recientemente el Tribunal de Cuentas. Un tema, que a buen
seguro, aún dará mucho que hablar en los próximos meses.
A estas alturas, excepto algún despistado, nadie ignora que
la situación financiera es caótica. No en vano somos el ayuntamiento más
endeudado de Castilla y León y el quinto del país. Nos cortan el
suministro eléctrico por falta de pago. Nos retienen los vehículos del
servicio de recogida de basura por lo mismo. Y al día de hoy, los
trabajadores municipales aún no han percibido la nómina del mes de
agosto. Pero lo más grave, es que el consistorio se está viendo privado
de subvenciones públicas desde hace años, por no poder aportar la parte
que le corresponde. Difícilmente se puede hacer peor.
Efectivamente, como muy bien dice el coordinador de la IU,
Tomás Bejega, mucho tienen que trabajar para “arropar esa candidatura,
su trabajo y su imagen”. Pues sólo un milagro podría hacer que los
lacianiegos percibieran dentro de siete meses otra realidad distinta a
la verdadera. Y eso se nos antoja algo imposible.
De la misma manera que no olvidarán, que si la explotación
de “El Feixolín” sigue en activo, esa responsabilidad es exclusivamente
de Murias. Que no sólo no ha hecho nada para que se cumplieran las
sentencias judiciales que ordenan su clausura y cierre, sino que ha
hecho todo lo necesario para impedir su ejecución.
Nos cuenta el recién investido candidato y actual alcalde,
que vuelve con “ilusión y consciente de que existen problemas, pero
convencido de que podemos fraguarnos un futuro mejor” Eso es
exactamente lo que viene contando año tras año desde hace una década.
Pero la realidad a la vista está. Más de 3.000 puestos de trabajo menos
y algo más de 5.000 ciudadanos que se han marchado del municipio.
Y como no dejará de sorprendernos, nos dice que “hace falta
que todos hagamos un ejercicio de responsabilidad para tratar de
consensuar posiciones en las cuestiones fundamentales” O sea, ¿Sobre los
cielos abiertos? ¿Sobre algunos sueldos desmesurados de la plantilla de
personal? ¿Sobre el deterioro medioambiental? ¿Sobre el lavadero de MSP?
¿Sobre la contaminación de las aguas? Todos esos temas están sobre el
tapete desde hace casi 20 años. ¿Por qué no se han abordado? Pues
sencillamente, porque ni ha habido voluntad política, ni el grado de
competencia necesario para abordarlos.
Eso sí, tenemos que buscar una “postura común sobre el
carbón” dixit Murias. Como si la solución a este problema estuviera en
manos del ayuntamiento o de las fuerzas políticas de la comarca. Murias
sigue sin querer enterarse de que la política energética se decide en
otras esferas. Recurrir a la demagogia es muy fácil, pero acaba
retratando a quienes la practican tan a diario. Y en este arte, Murias
se ha convertido en verdadero maestro.
De nuevo desempolva los proyectos de siempre.
Infraestructuras, centrales de biomasa etc. En esta ocasión se ha
olvidado de la piscifactoría. Bien es verdad que ya la vendió
suficientemente en el pasado y ahí sigue, en fase de cimentación. Mejor
dicho, abandonada. O al menos eso es lo que dice el Tribunal de Cuentas.
Y como no podía faltar, el remate final. Es decir, la
piedra filosofal que Murias e IU llevan buscando desde principio de
este mandato. O sea, desde que fueron derrotados en las urnas. EL
TRIPARTITO. El gran invento que les permitiría a unos y otros, pero
sobre todo a IU, seguir tocado poder. Lo que vendría a significar, MÁS
DE LO MISMO.
Y justo eso es lo que no necesita Laciana. Si durante 10
años, entre todos, han sumido al ayuntamiento en un pozo sin fondo, lo
que no pueden es pedir una prorroga para seguir perpetuando el desastre.
Nadie de los que están ahora pondrá coto al desenfreno de
Victorino Alonso. Sin embargo, oportunidades no les han faltado. Ni
mejorará la situación de bancarrota del consistorio. Porque de tener
voluntad y capacidad ya lo hubieran hecho. Y así todo lo demás.
Ya teníamos a la
guardesa de MSP como candidata del PSOE, después vino la ridícula y
fallida autoproclamación de Pastor y por último, la proclamación a la
búlgara de Murias. Los tres, raudos y veloces, ya están en la parrilla
de salida, no vaya a ser que no haya sitio para todos. Eso sí, mientras
tanto el ayuntamiento se desmorona día a día como un castillo de naipes.
Pero esa cuestión no parece preocupar en demasía a estos brillantes
gestores que sólo están preocupados por su futuro.
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